lunes, 27 de julio de 2009

El mar

Cierro los ojos y el murmullo del mar suena en mis oídos. Una tras otras las olas van dejando en la orilla el sonido de kilómetros de agua, dulcemente...Sonido de agua que vivió tiempos pasados. Sobre esas aguas cabalgaron en imponentes naves los intrépidos vikingos, los imparables romanos y los valientes descubridores. Si ese agua pudiera hablarnos..¿qué nos contaría?...Quiero traducir esos sonidos, el infinito llegar de las olas de la mar. Quiero que el mar me cuente sus aventuras, porque ninguna mente humana podría imaginar tantas historias como el mar guarda para sí. ¡Cuéntame, mar, tus anhelos! ¿Acaso quieres llegar más allá? ¿Buscas en esta tierra que besas cada día el final de alguna historia que nació entre tus brazos?...Mar, grítame que deseas, que te gritaré lo que yo quiero...Mar, tú tienes libertad, porque sobre tí está un mundo infinito, lugares hermosos que yo deseo descubrir. Llévame en tus brazos hacia el paraíso y enséñame tus tesoros.
Cierro los ojos y la arena se pega a mis pies. La arena, la tierra...el agua...Tan juntas y tan separadas...Mis pies se pegan a la tierra y aunque quiera, el agua solo puede soltarme levemente de ella. El agua no me lleva, no me enseña su riqueza. El mar no me quiere...debo quedarme aquí, en la orilla...Intento descubrir qué me dicen las olas pero mi mente no me permite comprenderlas. El pasado se diluye, el presente me abarca...soy humano y abro los ojos. Mar...volveré y acabaré entendiendo tu lenguaje...

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