domingo, 2 de agosto de 2009

Cada instante

¿Es posible imaginar que un cerebro se seca?
Cuando piensas que tienes mucho que decir y tu cerebro es incapaz de encontrar las palabras adecuadas es porque se está secando.
Hay que hacer latir el corazón, bucear en los sentimientos y que la sangre fluya hacia ese cerebro marchito y lo humedezca de nuevo...
Entonces brotarán flores y poemas, canciones de amor y anhelos. Las lágrimas volverán a martillear en los ojos como granos de arena y la piel de nuevo se erizará ante el roce...
Las palabras acudirán a los labios con impaciencia y la sonrisa peleará por aparecer.
En ese momento se siente la vida.
Me he sentido así en los últimos días. Mi cerebro no encontraba temas sobre los que escribir pero las emociones experimentadas han dado de nuevo savia a mi imaginación.
No sé porqué pero estoy tratando de hacer de cada día algo especial. Procuro encontrar algo que quede en mi recuerdo para que estas vacaciones sean inolvidables.
El reencuentro con mis amigos de siempre, la reunión con esa familia a la que raramente ves, o con la que ves siempre y quieres más que nada en el mundo. Todos esos instantes son preciosos, perlas en la mar que recogemos y guardamos en nuestra memoria, para recordarlos después, cuando la rutina invada de nuevo nuestras vidas.

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