miércoles, 3 de noviembre de 2010

La roca


Surges inerte en el espacio.
En tus orígenes te ocultas a los ojos,
rígida, inmóvil, fría.
Permaneces inalterable
por los siglos de los siglos
y no quieres descubrir tus secretos.
Y un día te dejas.
Accedes a que el hombre te destape.
Con su continuo toc toc
vas desnudándote a los ojos.
Y surges como una flor,
como una virgen,
como pieza de un gran monumento.
Eres tú, roca, elemento y esencia.
Al pasear por este lugar
te veo.
En la Catedral llevas desnuda mucho tiempo
En la calzada alternas con piezas nuevas.
Me sonríes desde la estatua ecuestre.
Conformas este espacio
como antes te asomabas en los montes.
Y desde tu nuevo sitio
sigues reinando.
Porque aquí continuarás
cuando estos ojos ya no existan...

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