jueves, 3 de febrero de 2011

Recordando

La mirada esquiva
veinte años no es nada
abrasa el abrazo
brasa en el regazo.
No era carbón lo que había
sino llama apagada en el olvido.
Solo una chispa.
Se enciende el alma.
Y duele el dolor del pasado
el dolor causado y perdido.
Y aunque duele no quieres
y quieres el dolor.
Porque esa llama al abrigo
de recuerdos profundos
pintaba una sonrisa sincera
y una promesa imposible.
La mirada clavada en la pupila
refulgiendo esperanza, sosiego,
inquieta, fascina, rechazas, anhelas.
Veinte años no es nada
pero el palpitar bate a otro ritmo,
hay esperanzas, hay sintonía,
hay ilusiones que nunca se apagaron.

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