jueves, 28 de mayo de 2015

Siesta

El susurro del zumbido de un aleteo incansable
Golpeando en la calima de los grandes ventanales
La confusa mosca busca urgente la luz en la que halle
Un vuelo libre del encierro eterno tras de los vitrales.
El aire inventado en artificio constante
Refresca la tarde que en la luz arde
Se cierran los ojos y al sueño se abren
Minutos de gozo que al cuerpo descansen.
Vuelan las imágenes en los ojos clausurados
Destellos de paisajes de colores dibujados
Paz humilde de reencuentros tan soñados
Que se siente el cielo, en las manos, recobrado.
En veinte minutos de surcar sueños y mares
De recobrar sentimientos y de olvidar los pesares
De la siesta se vuelve a sitio donde los mortales
Retoman su vida presente y sus realidades .

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