sábado, 16 de abril de 2016

Llora la tarde

Llora la tarde como quisieran mis ojos llorar. Llueve sobre mojado y las mejillas no se terminan de secar. Pero lloran de impotencia y frustración las ánimas que no recuerdan. Como la tuya, como la mía.
Arrastrar al olvido de lo imposible la ilusión de lo probable. El ancla de lo inamovible no rasga ni un milímetro de lo decidido. Y las fuerzas, agotadas, no controlan el fluir de los lacrimales.
Forzar la comisura hacia los cielos, como hipócritas actores de la vida. Y dejar de soñar despierto, relegando al onírico descanso los encuentros que no se dieron.
Y observar como las urracas gritan verdades tras máscaras crueles. Y solo poder observar.
Llora la tarde y no sales del pijama. Porque afuera todo es desapacible. Solo en tu interior encuentras las sonrisas que abortaste, la vida que soñaste, las ilusiones que forjaste...
Llora la tarde

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