domingo, 1 de mayo de 2011

Cuando el silencio pesa

Tengo la costumbre de poner el título de la entrada del blog y después dejar que mi imaginación llene de contenido esta hoja en blanco. Hoy, no sé muy bien porqué, me vino el título de este post y supe que tenía que enfrentarme a un nuevo reto.
Soy una persona bastante comunicativa. Por un lado creo que es muy positivo para mí, porque me evita tener que guardar las cosas dentro, con el daño que ello conlleva, y por otro pienso que puedo conseguir que mi interlocutor se abra de la misma manera a mí y saque cualquier tema del que quiera desembarazarse.
Si de algo me ha servido conocer el reiki ha sido para entender desde otra perspectiva los mecanismos que nuestros cuerpos, físico, emocional y espiritual, tienen para defenderse.
Todos los seres humanos somos un conjunto más o menos armonioso que abarca estos tres cuerpos. Normalmente atendemos a la llamada del que es más terrenal, del que está más a mano, del que podemos tocar, es decir el físico. Si nos duele algo recurrimos rápidamente a algún componente químico de apariencia medicamentosa que nos elimine esas molestias que no nos permiten sentirnos bien.
Raramente pensamos en nuestro cuerpo emocional. Ese lo tenemos aparcado y solo nos acordamos de él cuando una pena muy grande llega a nuestras vidas y nos toca "tragarla". Es cuando notamos "físicamente! que debemos tragar nuestro dolor. Notamos "un nudo en la garganta" que nos acongoja y que nos cuesta engullir. Muchos, no es mi caso, optan por no dejar salir las lágrimas que son el medicamento del dolor. Llorar no es políticamente correcto, sobre todo en los hombres, y por eso es mejor tragar que liberar.
Cuando ese dolor ha sido debidamente engullido, suele venirnos la angustia. Sí, esa sensación de dolor en el pecho y dificultad de respirar. Entonces hablamos de stress, de cansancio. No se nos ocurre ni pensar que el dolor que nos tragamos sigue bajando, buscando un lugar donde se pueda asentar de una manera cómoda.
Cuando llegamos a este punto ya hemos conseguido bloquear dos de nuestros chacras, el de la garganta y el del corazón.

Sé que hablar de chacras suena muy raro en nuestra sociedad tan materialista y vertiginosa. Los chacras son los puntos por los que absorbemos la energía que nos rodea. Por él entra la energía positiva y sale la negativa y nos mantiene sanos.
Continuando con mi seguimiento del dolor a través del cuerpo emocional llega un momento en que notamos que tenemos "un nudo en el estómago", o que "se me han metido los nervios en el estómago". Entonces podemos estar seguros de que nuestro dolor está bien guardadito, preparado para pasar y atacar al cuerpo físico.
Este proceso tendemos a repetirlo continuamente en nuestra vida. El dolor puede venir por la pérdida del amado, por un insulto de alquien a quien quieres, por el maltrato de un compañero de trabajo, por la impotencia ante la injusticia o por la muerte de un ser querido. Ante una situación así tendemos a guardar y guardar. No expresamos y nuestro cuerpo emocional se va recargando de sentimientos negativos que nos hacen sentir cada vez peor.
Cuando este proceso se repite mucho en la misma persona pueden pasar dos cosas: que caiga en una depresión que la haga llorar sin saber porqué (no lo sabe conscientemente, pero tiene tanto acumulado en su interior que su cuerpo emocional sí que lo sabe) o que el dolor trate de buscar una salida a través de los chacras, que están taponados, y la persona enferme. Su cuerpo emocional busca una solución a tanto dolor y ataca al físico. Es como si gritara: "No lo consigo yo solo, tienes que dejarme salir a través de ti"
Por esto muchas personas están continuamente enfermas. Si les duele la garganta muy a menudo es seguro que tienen que hablar más porque su quinto chacra no deja pasar la energía. Todo ese dolor acumulado todavía es reciente y hablándolo es probable que salga. Y es cuando debemos recurrir a nuestros amigos. Contar lo que nos duele nos ayuda a sentirnos mejor.
Siempre se dijo que compartir el dolor lo divide, y compartir las alegrías la multiplican. He aprendido mucho de todos esos dichos populares, ya que tiene mucha razón.
Por eso cuando he dado a mis amigos alguna sesión de reiki siempre les digo lo mismo: si notas sensación de tragar, tú, tose y después tragas. Lo he vivido yo misma cuando he recibido reiki. Es como si ese nudo que tenemos dentro volviese retornando a su inicio y reiki hace que lo sintamos nuevamente en la garganta. Es el momento de expulsarlo y tosiendo se consigue con facilidad. En mi caso solían venir las lágrimas a continuación y la sensación de dolor acababa pasando.
También les suelo decir que deben analizar los pensamientos que les vienen en ese momento a la cabeza. Muchas veces vienen imágenes que no comprendemos muy bien a qué se deben y suelen ser las claves para ayudarnos a sanarnos interiormente. En alguna ocasión he sentido la pena a través de las manos y también yo he llorado.
En muchas ocasiones ha resultado más difícil, sobre todo cuando el receptor es un hombre. Con ellos, en la mayoría de los casos, he encontrado una barrera que va más allá de la incredulidad. Es una barrera real porque suelen tener los chacras muy cerrados y su resistencia a dejar fluir los pensamientos es mayor. Y no digamos el dejar salir las lágrimas. Yo he percibido el dolor y las muecas de sus caras me indican que están reviviendo momentos muy tristes que deberían dejar salir de cualquier manera, bien hablando, bien llorando, pero les cuesta mucho. Por eso suelen acabar con dolor de cabeza, con dolores musculares, caen enfermos o simplemente aparentan que no han notado nada. Yo sé que es mentira, que en sus mentes se ha sembrado la duda de si el reiki puede hacerles perder el control de sus sentimientos o de sus pensamientos, y desmoronar las vidas que se han dibujado.
Por eso ellos tienen más infartos, porque son menos emocionales, se guardan los sentimientos y obturan el chacra corazón.
Como esta entrada se está alargando demasiado seguiré con la reflexión en otro momento. Dejo aquí un enlace a un video que explica los cambios que el cuerpo siente cuando hay un cambio energético, es decir, cuando empezamos a notar como la energía cambia si recibimos reiki o, simplemente, si meditamos sobre nuestra vida y dejamos salir lo negativo y entrar lo positivo. Al final el título de mi entrada se referirá a que me pesaba no haber contado antes esto en mi blog para ayudar a quien esté en el proceso de cambio. La segunda parte aquí http://loquevenlosojosdeirene.blogspot.com.es/2011/09/y-llego-la-segunda-parte.html

irenemargarita 1967@gmail.com

sábado, 30 de abril de 2011

La ceguera aceptada

A veces en la vida somos ciegos por propio convencimiento. No es que no tengamos la capacidad de ver, es que permanecemos conscientemente ciegos al mantener los ojos cerrados.
Mi blog se llama "Lo que ven mis ojos" porque en un momento dado de mi vida fui consciente de que me tocaba abrir los ojos de mi interior para acabar descubriendo quién era yo misma y qué me rodeaba. Mis ojos físicos son mi cruz, pero mi ojo interior ve mejor que nunca.
Y por ello, no dejo de sorprenderme de las personas que no quieren ver la realidad tal y como es. Prefieren inventarse una existencia que los mantiene infelices por el simple hecho de cerrar los ojos y no enfrentar la realidad.
Últimamente he conocido algunos casos que son escandalosamente tristes. Vidas inventadas por puro convencionalismos, totalmente vacías, pero que se mantienen porque es más cómodo creer que las cosas así funcionan mejor.

Y digo que es triste porque la vida pasa muy rápidamente y antes o después nos va a tocar abrir los ojos. Y también nos giraremos sobre nuestros propios pasos y trataremos de descubrir qué dejamos de vivir o de ver por mantener los ojos cerrados. Pero ya será tarde, porque no hay camino de regreso. Todo lo que dejamos de vivir o de ver quedó atrás, esas vivencias no vividas no volverán, y el camino hacia adelante cada vez es más corto.
Por eso soy feliz, por haber podido abrir mis ojos a tiempo, cuando todavía me queda tiempo para hacerme la dueña de mi vida. Ojalá pudiera conseguir que otras personas, a través de mis escritos, reflexionaran y abrieran los ojos para no dejar pasar sus vidas absurdamente con los ojos entrecerrados. Hay mucho para ver.

miércoles, 27 de abril de 2011

Hace ya diez años




Un día como hoy, hace ya diez años, tu llegada era inminente. Cosía el traje de flamenca de Paula porque la feria empezaba días después, igual que este año, y empecé a notar como todo se desencadenaba.



Tú, mi niño adorado, estaba a punto de venir y en aquel momento supe que el amor que sentía ya por ti sería inquebrantable.






Tu llegada al mundo vino acompañada de convulsiones personales..La vida no había sido muy fácil para mí durante los meses de tu gestación, pero tu presencia constante en mi interior, me hacía feliz, me llenaba el futuro de promesas de un amor infinito que se han hecho realidad con el paso de estos diez años.
Tu sonrisa plena, tu inquietud constante, tu genio, tu cariño y tus "te quiero mamá" han hecho de mí una mujer que se siente especial, querida, añorada, y con la seguridad de que en ti siempre encontraré un amor sincero.
Hoy es tu cumpleaños, mi amor, y con esta entrada quería decirte lo mucho que te quiero, lo orgullosa que estoy de ti, de como eres, de como hablas, de como sonríes, de como me abrazas y me quieres.

Ricardo, mi niño, muchas felicidades en tu primera década. Me haces una madre muy feliz y te quiero mucho. Y a ti, Paula, también te quiero mucho, que sé que eres fiel seguidora de mi blog. Os amo. Mamá.

viernes, 22 de abril de 2011

Una historia de amor divergente.


Supe de una historia de amor verdadero. Y el conocerla me ha hecho ver, una vez más, lo importante que es en la vida saber tomar decisiones no solo con la cabeza, sino también con el corazón.
En esta historia de amor, como tragedia shakesperiana, quedaron muchos cadáveres por el camino. El amado, la amada, el futuro, los sueños.
En esta historia los protagonistas estaban destinados a olvidarse durante toda la vida porque nunca confluyeron las circunstancias para que su amor fuese libre y abierto.
Al principio ella estaba comprometida en una relación que solo permitió a esta pareja ser amigos. Y a pesar de estas circunstancias él se enamoró. Durante algunos meses las dudas y el desconcierto rodearon a los amantes que se dejaban llevar por una pasión descontrolada, siempre marcada por la presencia de la relación oficial de la chica. Al final pudo más el convencionalismo que el amor y mis protagonistas se separaron. Él quedó roto, resentido. Pensó que ella era una egoísta que no valoraba lo que le dió, su entrega, su amor sin condiciones. Nunca la llamó, respetando la voluntad de la caprichosa mujer que no supo, hasta mucho después, del amor que él le regaló.
Algún tiempo después ella reflexionó y trato de recuperar a aquel amante y amigo. Una carta trataba de explicar, de corregir, de solicitar perdón. Pero aquellos folios quedaron amarilleando durante años en el fondo de un cajón porque el resentimiento era demasiado grande.
Ha pasado una vida y los amantes se han vuelto a encontrar. Muchas vivencias de ambos, familias montadas, amores y desamores en sus caminos. Y aún así el amor volvió a aparecer, con más fuerza que nunca, más puro y sincero.
Y esta vez se han dejado llevar por la inconsciencia, por el arrebato de la necesidad, por el abrazo, por la mirada. Esta vez el amor tampoco ha triunfado.
El camino de mis protagonistas es siempre divergente. Las disyuntivas los han vuelto a separar. Es el todo o la nada. El camino de él versus el camino de ella. No hay confluencia aunque sí hubiese sintonía. Una vez más la vida los separa, sabiendo que en este punto ya no hay retorno atrás.
Una historia de amor que nunca fue, que nunca pudo ser, que nunca será. Y sin embargo mis protagonistas se han quedado con el corazón roto para siempre, sin esperanzas, sin ilusiones.
La vida ha marcado un rumbo de desamor en el destino inicial de estos amantes. Cual Romeos y Julietas deben morir en sus existencias para que lo correcto vuelva a funcionar. Les deseo lo mejor a ambos. Mucha suerte. No sufráis.

jueves, 14 de abril de 2011

Mi laberinto

Hay momentos en la vida en los que eres consciente de que tu vida se ha convertido en un verdadero laberinto. Y este laberinto tiene setos altísimos que no te permiten ni siquiera imaginar qué es lo que hay al otro lado de la barrera, porque no puedes asomar la cara, ni escuchar el sonido que de allí proviene.
En estos días he sentido que mi vida se está convirtiendo en un laberinto. Vaya para donde vaya me encuentro una valla que no me deja avanzar. Recorro mis propios pasos para tomar otro camino y siempre llego a la misma conclusión: Debo volver a ser yo misma, debo volver a mi interior para desde allí tomar otro camino y esperar que esta vez sea el definitio.
El caminito hasta el objetivo es largo y penoso ya que supone tener que volver una y mil veces al punto de origen. Y nunca sabes si el camino que tomo esta vez es el correcto o me volveré a encontrar con otro seto infranqueable.

domingo, 10 de abril de 2011

Cuando la felicidad se escapa de tus manos


Cuando alguien te deja de amar sientes que todo se derrumba. Tus proyectos, tus ilusiones, tus perspectivas toman de repente un camino diferente y sientes que te has quedado sin rumbo.
Ya he comentado en muchas ocasiones que el amor es como un motor que revoluciona todos los sentidos. Y el amor es poderoso.
Cuando ese amor acaba el alma se ralentiza, sientes que falta la respiración, que un vacío inunda tu existencia y solo entran ganas de llorar.
En la vida hay muchas circunstancias que rompen el amor y con ello se daña a alguien. A veces se daña a muchas personas que, indirectamente, formaban parte de ese círculo de amor y que caen como piezas de dominó en una cadena de sentimientos.
Es triste, es lamentable, es absurdo. A veces tienes una puerta abierta para ser feliz y queda una puerta atrancada en otra existencia que no te llena. Y en vez de salir por la puerta del amor y la felicidad, te enflaqueces y pasas por la puerta atrancada, sabiendo que allí no tendrás ni una cosa ni la otra, pero sí serás responsable.
Cada uno debe tomar el camino que cree que le conviene. No siempre son caminos de felicidad. En el recorrido quedarán cadáveres, sentimientos que irán muriendo porque no se les dio la oportunidad de crecer.
El amor y el desamor, la responsabilidad y la ilusión, el pasado y el futuro, el querer o el olvidar, ideas que se contraponen en una vida y que hacen que todo sea a la vez simple y complicado.

sábado, 9 de abril de 2011

Huir de las responsabilidades

Te dices padre, pero no lo eres. No se puede huir de las responsabilidades porque las cosas entre nosotros hayan dejado de funcionar. Tus hijos no merecen tu olvido. Entiendo tu dolor por la separación, pero no se puede jugar con unas cartas que sienten y sufren tu lejanía.
Te dices padre, pero no cumples. No quieren tu dinero, ni lujos, apenas que compartas con ellos unos días del año. Te escudas en que evitas los kilómetros y los riesgos, pero en el fondo solo eres un cobarde que no se quiere enfrentar a la vida él solo.
Te dices padre, pero no actúas. El tiempo pasa y la distancia se agranda. No hay amor que corresponder, pero sí unos sentimientos inquebrantables de tus hijos hacia ti.
No huyas, no te escudes en que soy yo la que quiere tener tiempo libre y por eso te dejo a los niños. Eso es solo una excusa que pones para no ejercer de padre. A mí mis hijos nunca me pesan porque son la razón de mi vivir.

Te dices padre, pero solo de boquilla para afuera. El amor de padre nunca muere, siempre anhela, es indestructible e incombustible. ¿De qué madera estás hecho que no ardes en deseos de ver a tus hijos?
Te dices padre, pero solo anhelas verme a mí. ¿Para qué?. No formo parte de un lote de todo o nada. Yo ya no soy nadie para ti, pero ellos siguen siéndolo. No huyas. Dí que eres padre y ejerce como tal.