lunes, 27 de mayo de 2013

Y soñé con un tsunami

Hace unos días tuve un sueño muy extraño.
Soñé que un tsunami barría todo.
Pero nada era material. Era un tsunami onírico, de los que sientes que está acabando con algo que está destinado a desaparecer pero se sigue agarrando desesperadamente a la realidad más inmaterial que podamos imaginar.
Desde entonces he estado esperando los cambios, como si de verdad una ola de energía renovadora fuese a descargar sobre mi realidad dándole la vuelta completamente a todo lo que me rodea.
Y es cierto que han llegado grandes olas, que he aprendido a sortear a base de verlas venir varias veces en mi vida. Pero como buena chica, he aprendido a saltar a su ritmo, de la misma manera que saltamos en la playa cuando un agradable oleaje acompaña nuestro baño en el mar.
Otras han sido avisadas y solo estoy esperando una llamada para montarme en una gran ola que me devolverá la luz a los ojos. Pero está tardando...
Pero de lo que sí me he dado cuenta es de que el tsunami verdadero, el que va a darle la vuelta a todo, solo depende de mí, saldrá de dentro, de las decisiones que tome, y debe gestarse lentamente.
Pero de que barrerá con todo no tengo dudas, porque ya me está haciendo falta.
Este fin de semana volví a reencontrarme con varias amistades a las que tenía más o menos abandonadas. Hacía mucho que no nos reuníamos porque durante mucho tiempo la vida me ha ido presentando personas nuevas que necesitaba conocer para avanzar; o estaba dándome la oportunidad de re-conocer a otras muchas que pasaron por ella en mi infancia. Y mis amigos de siempre estaban ahí, aparcaditos en mi corazón, sin salir de él porque tienen un lugar inamovible.
Y me di cuenta de que esta tsunami pasaba por volver a ellos, a reencontrar a aquella Irene de hace mucho tiempo, la preReiki, la pre-ciega, la pre-intuitiva. Porque tenía que fusionar en una sola realidad a esta persona que soy, con la gente nueva y la gente de siempre.
Y eso ha permitido que viese las cosas desde otra perspectiva. Los buenos amigos tienen la cualidad de hacerte ver las cosas desde otro punto de vista, te hacen valorarte cuando tú solo ves lo gorda que estás o la cara de pan que has sacado en una foto. 
Ellos te hacen ver la felicidad el brillo de tus ojos o la paz que refleja tu sonrisa...Y eso es lo realmente importante.
A veces es bueno reírse de uno mismo porque en cierta medida uno ha optado por convertirse en payaso de su realidad por un momento.
Hace unos días viví la boda de mi hermana pequeña. Fue una boda divertida y original. Había que vestir con ropa cómoda: "de chándal" solicitaba la invitación visual de la boda, protagonizada por el perro de los contrayentes. Y así me presenté. Con un chándal rosa fucsia que tiraba "pa´tras" de lo chillón que era. Mis hijos "avergonzaitos" por mi pinta, pero yo feliz como una perdiz por poder participar de una manera vistosa de un día especial. La presencia de algunos invitados "ilustres" (sobre todo para quien disfruta del espectáculo de los muchachos dándoles patadas al balón) me hicieron sentir curiosamente divertida y pude recordar que a veces caemos en absurdos con nuestra actitud infantil. Pero disfruté de verdad.
Sin embargo, aún habíéndome expuesto a cuanta cámara de fotos me quiso fotografiar el día de la boda, cuando he vuelto a vestir esa ropa para un evento particular...sí me he sentido payasa, fuera de lugar, aún siendo mi casa. Es curioso como funciona la mente para con nosotros mismos.  
Pero supongo que todo tiene un sentido y me ha pasado esto, recuerdos de una inseguridad insertada en mi ADN, para que reaccione y me acepte como soy, y deje en la cuneta a quien no opta por mí al cien por cien, porque yo me lo merezco.
Vienen días difíciles, lo presiento. Pero seguiré saltando olas e igual cuando pase el tsunami ya tenga las piernas preparadas para dar el gran salto y pueda sortearlo sin problemas. Ahí queda eso. 
Quien lo entienda que me lo explique.

martes, 30 de abril de 2013

Caminando hacia el interior

El murmullo de la música trata de llegar hasta mi corazón, pero el ruido ambiente no permite que la vibración traspase el muro de lo material para acceder a esa otra dimensión en la que la música llega a acariciar el alma.
Si lo consigo cada nota de campanillas permite vibrar mi corazón como si de un arpa se tratase, aumentando la emoción que me hace sentir especial.
Estos niños no comprenden. Están a mil años luz de entender que todo está cambiando a su alrededor al son de la  música que se empeñan en ignorar.
Si cerrasen sus ojos, o simplemente los fijasen en los mandalas que colorean, notarían la transformación que se está produciendo de forma imperceptible dentro de cada uno de los que compartimos este espacio-tiempo al que llamamos presente. 
Soy consciente que la mayoría de los que me rodean permanecerán estancados en su materialidad, cerrando a cal y canto la entrada a su corazón porque ninguno de ellos, ni de ellas, está preparado para acceder a este otro espacio, tan interior, bello y perfecto, que está simplemente allí, para que lo descubramos.
Confío en que esta generación de niños por despertar comience a sentir que lo realmente importante es saber quien es cada uno de ellos, y para ello deben acallar su mente para dejar hablar a sus corazones.

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Y si hablas directamente al corazón sientes como las palabras resuenan, la vibración llega y brotan las lágrimas. Es cierto. Soy yo. Y empiezo a reconocerme.
Pero ¿es así como son las cosas?
Creamos creencias continuamente. Crear, creer.
No hay que hacerlo. Apenas hay que dejarse sentir. Cerrar los ojos, siempre, para desconectar con el mundo físico y sentir de dentro a más adentro.
Con suerte y un esfuerzo que nada requiere podremos acceder a ese otro espacio en el que están todas las respuestas.
Cuánto me gustaría ser partícipe de todos y cada uno de esos cambios...pero sé que primero tengo que participar en el mío propio.
Caigo en mi propio pecado, dejar que lo exterior me domine en lugar de despegarme de ello y ocuparme de mí misma.
Otro día acaba y puedo decir que creo que lo he aprovechado positivamente porque cada granito de arena que aportamos ayuda al cambio que se está produciendo.
Solo querría que esto fuese más deprisa y una gran tormenta de pequeños granitos de arena fuese barriendo toda esa otra energía malévola que va inundando esta sociedad, llevando cada vez a más personas a la desesperación. Puede que al mismo tiempo sea el desencadenante del despertar colectivo pero lo cierto es que la mayoría de la gente no está en disposición de entender todas esas pruebas que hemos decidido experimentar antes de despertar. 
En fin, seguiremos, porque no hay otro camino. Solo el que va hacia adentro.

jueves, 25 de abril de 2013

Luz frente a las sombras

Cuando cierro los ojos para dejar fluir mis pensamientos a través de los dedos, son muchas las cosas que se me vienen a la cabeza. Trato de orientar esas ideas hacia algo que merezca la pena ser escrito y voy descartando algunos temas por que son bastante espinosos para ser expuestos por aquí.
Y sin embargo voy encontrando cierta relación en todos ellos, como si un hilo conductor quisiese hacerme ver que todas esas cosas, situaciones o personas tenían un papel determinado en la obra de teatro que estoy representando en esta vida, y por tanto están conectados entre sí a través de mí.
No hace muchos días viví otro de esos días de "aprendizaje a lo bestia" como yo los llamo. Una metedura de pata me hizo ver que a veces no me debo dejar llevar por el corazón, por mucho que mis intenciones fuesen de lo más honestas y pacíficas. Sobretodo porque el resto del mundo no es Irene, no piensa como Irene, no reacciona como Irene y sobretodo no es tan iluso e ingenuo como yo. Sentí que era el máximo exponente de la estupidez, porque brindé a una persona de mal corazón, la oportunidad de manipular la realidad para orientarla en mi perjuicio.
Pero esta vez usé lo que el universo me ha regalado. Mi capacidad de protección, de perdón, de amor, de comprensión. Fui consciente de que era un aprendizaje y que esas personas se limitaban a cumplir el papel que previamente habíamos pactado representar. Unos en el papel de malos y otros en el papel de tontos (el mío, protagonista)...
Y esa pantalla protectora me libró de amargarme, aunque ello no implique haber aprendido la lección. Porque aunque yo me sienta un ser que va más allá de mi presencia física, está claro que esos otros seres humanos están a mil años luz de reconocerse como seres de luz, tal cual somos casi todos, y por ello se van a centrar en su materialidad o en su materialismo, van a seguir luchando por sus apegos y no van a dudar en herir, humillar o manipular la realidad.
Pero allá ellos con su conciencia, porque ésta, aunque la nieguen, existe dentro de ellos y a través de su sueños, de sus dolores y pensamientos, llegarán a darse cuenta de los errores cometidos. Y allí, en ese instante, estará mi perdón para liberarlos de esa culpa.
Es liberador sentir esto, reconfortante y sosegador. Como si una gran losa saliese despedida de mi pecho de una manera indómita. Soy libre. Libre de sentir culpas, libre de ser yo misma - pese a quien pese- libre de manifestar mis ideas (aunque sea en foros limitados) pero sobre todo libre de corazón.
Y ya me he dado cuenta de que con ello he radicado cualquier resquicio de desprecio, odio o miedo que pudiera sentir por determinadas personas. Apenas me queda un poco de pena ante su propio dolor, por lo físico pero sobretodo por lo duro de su corazón. Un dolor físico que refleja lo invertebrado de sus vidas, precisamente en lo que representa la columna vertebral de su cuerpo.
Y tras soltar esas cargas miro adelante con otras emociones, sin resquemores que me frenen en mi evolución, porque cuando se actúa de buena fe, con el corazón en la mano y sin malicia, nada malo ha de acontecer, por mucho que las fuerzas oscuras traten de hacerse notar entre la luz. Mejor encenderme, más y más, y tratar de irradiar más luz, porque solo con luz se puede eliminar la oscuridad.

lunes, 15 de abril de 2013

Disertaciones de una que está despertando


Hace un momento estaba duchándome y una idea se ha instalado en mi cerebro. Será que ando cansada a estas horas y el calorcito del agua ha hecho despertar en mí una idea, que quiero compartir. 
Hace un ratito, via wasap, una amiga me comentó que en breve iría a visitar a mi hermana, que, sin duda, es una maravillosa dentista. Iba recomendada a su vez, por la hermana de mi amiga que a la vez es amiga de mi hermana.
Durante la ducha, como decía, se me ocurrió una idea, que puede ser absurda, pero que fue hilándose a otras ideas formando una relación lógica en mi cabeza, por lo menos para mí.
Visualizaba a mi amiga, móvil en la mano, wasapeando (nuevo verbo a acuñar por la Rae) dicha información para mi conocimiento. A su vez, imaginaba a mi amiga siendo wasapeada por su hermana mayor para informarle de la cita concertada, y a su vez la pregunta wasapeada por la hermana de mi amiga a mi propia hermana sobre la posibilidad de ser atendida en la consulta. 
Pensé, a continuación, en lo que ha servido para mi propia evolución haber creado un grupo en octubre con algunas de mis compañeras del colegio. Se han sanado de raíz un montón de traumas que acumulaba de la infancia, solo por abrir mi corazón a todas estas compañeras con las que transcurrió mi infancia y me ayudaron a forjar a la persona que soy hoy, ya lunes, 15 de abril. 
Igualmente pensé que la misma relación se estaba dando en el grupo de las compañeras de mi hermana, mujeres que rozan los cincuenta pero que muestran una inocencia que no marchita, cuando se reúnen.
Por otro lado he pensado en lo que las nuevas tecnologías están ayudando al despertar de la conciencia, tanto individual como colectiva. 
Redes como facebook y herramientas como wasap (whatsapp para los puristas) han unido a personas que entablaron relación de algún tipo tiempo atrás. Y ayudan, al menos en mi caso, a recuperar a personas que pasaron por tu vida de una manera más superficial y ahora te aportan muchas cosas nuevas e insustituibles. 
Y rizando el rizo, y metiéndome en mis nuevos recuerdos y conocimientos, yo me pregunto...si de verdad somos almas que hemos pactado un encuentro en esta vida para vivir una experiencia determinada, no será que Dios, el universo, o como le queramos llamar, ha puesto todas estas herramientas en nuestro camino para facilitarnos el trabajo?. ¿Acaso no me han ayudado a mí a conocer a personas que me han enseñado a mirar dentro de mí misma y descubrir quien soy? ¿Acaso no me han servido para contactar con personas de mi pasado y ayudarme a cerrar heridas que sangraban interiormente?
En ambas cuestiones la respuesta es sí. 
Hace pocos días se creó otro grupo de wasap de mi paso por el Zambra, en mi periodo de fotógrafa que trabajaba de lunes a domingo para sacar adelante a una familia. En aquella ocasión conocí a personas que a la larga me enseñaron muchas cosas, como el valor de la amistad y el perdón, tras separaciones forzadas, el dolor de la mentira, la felicidad de los reencuentros. Sé que cada una de las almas que conocí en aquel lugar han tenido un papel protagonista en mi vida durante algún día, porque nadie aparece en tu vida por azar. Todas las personas, seas quienes sean, cumplen una función en tu vida y lo que le hagas a cualquiera de ellas te viene rebotado de alguna manera a la tuya.
Así que ahora me toca repasar muchas cosas de mi vida, de todas las personas que pasaron y dejaron algún tipo de huella. Son almas con las que pacté un encuentro por un motivo que, evidentemente, no puedo recordar. Solo algunas de ellas sí han sido reconocidas en ese otro estado, el de la meditación que tantas puertas abre, y por eso es más difícil dejarlas marchar porque sabes que han formado parte de tu existencias más allá de la Irene que soy ahora. 
Por eso dejemos ya de ser tontainos y quejarnos de las nuevas tecnologías. ¿A quién no se le ha dibujado una sonrisa cuando ha visto aparecer, por ejemplo, en su facebook la petición de amistad de una amiga de la infancia, o de un compañero de pandilla, o de un antiguo amor?. La parte "vieja del visillo" se despierta inmediatamente y quieres saber qué fue de esa persona durante tanto tiempo. Y si después interactúas con dicha persona puede que te des cuenta de que tiene mucho más en común de lo que te creías y a lo mejor, y con suerte, también está a punto de despertar. 
No soy de las que se cierran a las nuevas tecnologías, porque, entre otras cosas, me dan la posibilidad de lanzar mis pensamientos al océano de una red por la que navega quien quiere hacia donde quiera, y bebe de las fuentes que quiere, sin importarle a nadie. Y si en los muchos puertos se pueden adquirir otras visiones de la vida, igual aprendes a despertar y a abrirte a una nueva realidad. Quizás estas máquinas son las que nos sacarán, definitivamente, de la Matrix, Buenas noches.

domingo, 31 de marzo de 2013

Indoor

Una vez colocado un título que no sé porqué he escrito, me coloco delante del teclado y dejo que mis dedos se muevan para contarme algo que todavía no sé.
Hoy siento que debo mirar aún más hacia adentro, y quizás el título signifique algo así, interior, dentro, profundo. Después lo miraré en un diccicionario...
Lo cierto es que hoy la gente se felicita las felices Pascuas, la resurrección de Jesús, y yo me he preguntado muchas veces porqué en Navidades también nos felicitamos felices Pascuas si la Pascua es ahora. En fin, no entraré en eso porque si no mi cabeza vaga hacia conclusiones absurdas y hoy he dicho que indoor e indoor creo que significa dentro.
Trato de poner orden en mi corazón, ya que el orden exterior me resulta muchos más trabajoso e interminable. ¿Y poner orden dentro?...quizás es aún más complicado porque aquí dentro guardo tanto de mí misma que no sé qué debo dejar ahí, y que debo eliminar definitivamente porque ocupa un lugar que debo dedicar a otras cosas.
Vuelvo a pelearme con mi corazón, que siente, que ama, que desea, que anhela, que sueña con que todo podría ser diferente a lo que es, pero también otra parte de mi corazón me indica que todo lo vivido y sentido formaba parte de mi evolución y que debía pasar por toda la experiencia para crecer, para entender que soy mucho más que yo, que las personas que por alguna razón aparecen en la vida nos enseñan algo que debíamos conocer de nosotros y que después hay que dejarlas marchar. Pocas son las que permanecen.
Ayer decidí matar a uno de los personajes de mi novela, mi indio Takoda, al que tanto quiero y al que he recordado con una claridad increíble. Podía recordar sus ojos y los sentimientos que los mismos provocaban en mi querida Aiyana, heroína y sufridora coprotagonista de algunos capítulos. El hecho de hacer morir a mi protagonista ha tenido un peso muy grande para mí misma, porque al eliminarlo de una historia de amor tan profunda y sincera, pero a la par cargada de mentiras y ocultaciones, me he liberado a mí misma de una cadena autoimpuesta y que consideraba heredada desde siempre. Si la muerte no es tal, tampoco las
rupturas lo son y ya que mis personajes acababan reencontrándose una y otra vez a lo largo de muchas historias pensé que era el momento de poner fin también a esa historia de amor, de lejanías, de mentiras, de reconocimientos.
Sé que esta entrada solo será comprendida por las personas que han accedido en algún momento al borrador de lo que he escrito, pero creo que era necesario que la escribiese para mí misma, para mi interior, para autoconvencerme que las cosas deben ser como son porque hay que seguir avanzando y es absurdo seguir cargando el corazón de lastres que no avanzan a la par.
Al igual que Aiyana y Takoda se miraban a los ojos, siendo niños, montados en una barca de totoras que asemejan las piraguas actuales, es hora de dejar que esa barquita se esfume, llevando consigo a los niños, a las ilusiones abortadas y me suba en otros barcos que me llevarán más lejos.

viernes, 22 de marzo de 2013

Resuena

Mirar hacia dentro no es siempre fácil.
Muchas respuestas son tan confusas que solo con analizarlas desde fuera no se pueden interpretar.
A veces la vida te da la oportunidad de volver a releer mensajes del pasado y la interpretación que de ellos se hace resuena de manera muy diferente transcurrido un tiempo. Es entonces cuando cabe recapitular y y volver a vivir, desde el interior, la situación y así poder ver cómo habríamos actuado ante esa misma situación siendo la persona que somos en la actualidad.
Es más que probable que todo se vea tan diferente que no seamos capaces de reconocernos en la persona que reaccionamos de la manera en que lo hicimos. Y no es momento de arrepentimientos ni de lamentaciones. Es apenas momento de percatarse, de corroborar que el aprendizaje se realizó, el curso se aprobó y la enseñanza fue superada. Aprendimos que la lección de vida que aquel hecho nos traía fue asimilada en el disco duro de nuestro corazón y la enseñanza, buena o mala, se insertó en nuestro ADN. Con el tiempo, ese archivo, esa enseñanza, fue puliendo todo el software que compone nuestra evolución y se produce el crecimiento. Ese crecimiento provoca el cambio, y desde ese cambio la visión también se modifica.
Pero las cosas fueron tal y como debían ser, ya que de haber sido diferentes no tendríamos la capacidad para analizarlas desde otro prisma.
Hace años escribí una entrada que se llamaba "La mirilla". La he recordado, pero no voy a releerla hasta que no termine de escribir esta entrada, aunque recuerdo perfectamente donde la escribí y lo que se me vino a la mente en aquel momento. Quizás hoy, sin saberlo, esté escribiendo una segunda parte de aquello que allá por el 2009 escribí sentada en un poyete mientras mis hijos, aún pequeños, aprendían a patinar.
Quizás al mirar por aquella mirilla de la que hablaba, estaba mandándome un mensaje a la Irene que soy ahora en el 2013, bastante diferente, mucho más madura y conciente de lo que era en el momento en el que escribía en un recién creado blog en el que volcaba mis pensamientos. Una ojeada desde el otro lado de la mirilla daría una visión lejana del pasado, al igual que se observa al mirar por un anteojos por la parte equivocada. Todo parece lejos, pequeño, inalcanzable y sobre todo irrecuperable.
Así hay que mirar al pasado: dejándolo ir, desapegándose de él, no mostrándole que su energía, buena o mala, sigue mandándo en quienes somos.
Porque una persona puede tomar decisiones importantes en su vida y puede EQUIVOCARSE. Pero eso no debe ser una condena permanente a una vida infeliz. Siempre hay otra oportunidad de ser feliz, por muy difíciles y complicadas que se vean las cosas. Y esa la ilusión se vive.
Y todas las energías que nos hirieron, nos impidieron avanzar, nos condicionaron, manipularon, o paralizaron, deben ser transmutadas en energía de amor incondicional, por muy complicado que nos parezca.
Por eso quizás ha llegado la hora de dejar de mirar por la mirilla y abrir la puerta de par en par, sin miedo, sin ocultarse tras un orificio que muestra un mundo distorsionado por una lente. Es mejor impedir que la mente nos siga manipulando, mostrando un mundo tan absurdo, para pasar a mirar con el corazón, sin lentes, sin distorsione,s una realidad diferente, más mágica a los ojos de los dormidos, pero no por ello cargada de locura o desvaríos.
Quizás acabó el parpadeo de este mi blog, Lo que ven mis ojos, para abrir completamente los ojos del interior y vibrar en consonancia a todo aquello que vemos brotar desde dentro.

domingo, 17 de marzo de 2013

Mensaje en una botella

Hace unos días conocí a alguien que me recomendó que escribiese mecánicamente, es decir, casi sin pensar en lo que hago, para que la energía fluyese libremente y mis pensamientos se plasmasen de la manera más fácil posible.
En cierta medida me sentí decepcionada, porque me hubiese gustado más darme cuenta que podía escribir la novela que voy pensando tantas veces pero que se materializa muy lentamente.
Comprendí, no obstante, que es cuando escribo en mi blog cuando realmente soy capaz de transmitir mensajes, sobre todo para mí misma.
Aquella visita fue bastante esclarecedora para mí, al adquirir certezas de pensamientos y sensaciones que yo ya entendía que formaban parte de mí, de mi propósito de vida.
Y aunque entiendo que este foro todavía no es el vehículo que debo utilizar para "comunicar", hasta ahora ha sido una herramienta bastante útil para conocerme a mí misma y para ayudar, que me consta, a muchas personas.
Hace tiempo que estoy despertando. Rodeada de dormidos es difícil zarandear a tantas personas que siguen dormidas porque así lo quieren, o porque su momento todavía no ha llegado. Irene habla, Irene cuenta, Irene trata de transmitir otra visión de las cosas para hacer que las personas vayan poco a poco despertando...Y entonces me digo...¿no soy a caso una vulgar charlatana que trata de transmitir lo que ella siente, desde mi propia perspectiva, algo que no puedo ni probar, ni ver, ni tocar, apenas sentir?
Y cuando surge la duda es cuando opto por callar, porque ya hace tiempo que caí en el pecado de decir lo que pensaba y lo que sentía en los foros equivocados. Y hubo consecuencias.
Esta persona a la que me refería antes, era apenas un transmisor de información, del mismo estilo que puedo sentir que soy yo, y sus palabras solo sirvieron para confirmar que no estaba tan equivocada. Entendí, entre otras cosas que el dolor de cuello que arrastraba desde hacía dos semanas se debía precisamente a mi miedo a hablar, a comunicar todo lo que quiero, lo que sé que debo hacer, porque es uno de los motivos por los que he nacido tal y como soy ahora. El chacra de la comunicación estaba tapado por el miedo. 
 Y con solo posar sus manos sobre mí, el dolor desapareció. Y ese acto me emocionó mucho más que todo lo que me dijo, porque sentí, supe, que ese era el otro propósito de mi vida.
Tal y  como gusto de hacer a las personas que quiero para aliviarlas del sufrimiento, la sanación va a formar parte de mi vida porque siento que estoy preparada para ello. Y además sé que debo hacerlo desde el corazón, sin solicitar nada a cambio, apenas la felicidad del alivio en la cara del doliente. 
Y las herramientas son mis manos que van más allá de meras transmisoras de energía vital sanadora, llamémosla reiki o simplemente amor. Es la intención puesta en sanar, en ayudar, en no temer que te puedan volver a quemar por bruja cuando lo que haces es bueno y no daña a nadie. 
Está claro que este mensaje en una botella va para la Irene realista, la que vive en sociedad, y en una sociedad mucho más materialista y enferma que la que sueña. Está claro que no todo el mundo está preparado para creer en esto, ni para recibir esa energía, ni para asimilar que una simples manos le pueden ayudar a sanar. No es cuestión de fe, es cuestión de probarlo, que malo no va a ser...Y saber, sentir, percibir y concluir, que solo lo haré, ofreceré, explicaré y compartiré con quien esté preparado. 
Igual tú, que estás leyendo, te muestras escéptico, estás enfermo, te sientes deprimido, estás harto de medicamentos y no sientes que las cosas mejoran. Igual es el momento de cambiar, de dar cabida a un despertador que te saque de tu letargo y te permita vislumbrar esa otra faceta, la más energética que nos rodea. Quizás un poco de energía solucione mucho. Quizás la enfermedad se diluya poco a poco. Y es tan fácil...