lunes, 25 de marzo de 2024
El primero de muchos
lunes, 11 de marzo de 2024
El día que seguí la flecha
viernes, 18 de agosto de 2023
Cogiendo carrerilla
Como cada año estoy pasando unos días en Pinilla, mi paraíso particular, donde me siento feliz, animada, querida, libre e ilusionada. Casi siempre elijo pasar aquí mi cumpleaños aunque esté lejos de las personas que forman parte de mi vida el resto de los días del año simplemente porque me ancla a este pueblo celebrar el aniversario de mi nacimiento.
Hoy, a apenas cinco minutos de cumplir 56 años soy consciente de lo rápido que va esto de la vida. Estoy cogiendo carrerilla para enfilar los 60 en menos que canta un gallo, pero eso no me asusta. Es bonito poder mirar atrás y ver todo lo que pasó, y mirar al futuro con la ilusión de que las cosas continuarán.
Y aunque se avecinen cambios más o menos asumibles, seguiré contando con los apoyos incondicionales de mi vida, esa familia, natural o elegida, que siempre está ahí, que me ama como soy, que me abraza cuando lo necesito, que me piensa en la distancia y que cuenta conmigo cuando lo necesita.
Es bueno, también, sentirse el apoyo de todos los tuyos, ser feliz siendo útil para los demás, saber decir Sí casi siempre y No cuando las cosas no se pueden, sin que se ofendan porque, a veces, antepongas tu vida a las otras. No me suele salir, pero voy aprendiendo con la vida.
Me felicito a mí misma por todo lo bueno que he hecho durante los últimos 365 días, por haber sido una buena amiga, una buena madre, una incansable trabajadora, una agradecida hermana. No siempre merecemos los autocastigos que nos imponemos inconscientemente, porque, como mucha gente sabe "no soy una lechuga morada".
lunes, 7 de agosto de 2023
Cansada
lunes, 24 de abril de 2023
Cuando el alma se vacía
Estamos en plena Feria de abril y yo estoy en casa por encadenar dos accidentes que me han impedido moverme con la libertad que me caracteriza. Primero uno de tráfico que me ha obligado a hacer rehabilitación durante más de un mes y después una desafortunada caída que dejó mis tobillos hinchados y doloridos.
Así que casi que he tenido que aprender a andar poco a poco, dando pasos cautelosos, medidos y pensados. Porque ningún paso podía darse a la ligera si no era absolutamente necesario, ya que iba en contra de la recuperación de mi autonomía personal y física.
Y, como a todo, trato de sacarle una enseñanza y un significado y no es nada fácil de admitir que ambos accidentes conllevan un cambio drástico y definitivo en mi vida.
Trato de buscarle el sentido a todo, a esos cambios que, inevitablemente, la vida siempre trae: unos muy sutiles que te van transformando poco a poco por dentro, y otros brutalmente radicales que hacen que todo se derrumbe y busques desesperadamente resquicios de luz que te permitan buscar salidas que, de primeras, no se encuentran.
Intento entender a la mujer que se está gestando en esta etapa de madurez personal y profesional. Trato de encajar la posibilidad de emprender otros caminos que empiezo a dibujar en mi imaginación, viéndome en otros lugares, haciendo cosas nuevas, emprendiendo e ilusionándome con actividades creativas que me hagan sentir verdaderamente útil. Y no me acobardo. Ni siquiera cuando ese camino lo siga haciendo sola.
Porque a nivel emocional también siento que es hora de pensar en ir tirando la toalla, en dejar ir unos sentimientos que siempre han supuesto una entrega incondicional a cambio de aceptar mil condiciones que no dejaban de ser migajitas de amor. Un amor lindo, sí, pero demasiado difícil de aceptar.
Hace doce años comencé a escribir una novela que fue avanzando poco a poco a medida que yo evolucionabla, porque era un reflejo de mí misma, de mi alma eterna que trataba de traer desde lo más profundo de mi ser los recuerdos de experiencias vividas con anterioridad a ser quien soy y así aprender a gestionar al ser humano que me tocó ser en esta vida. ¡Y vaya que sí que he aprendido...!
El análisis de esos recuerdos que surgían tras bucear en mi más profunda memoria fue desgranando y descodificando a la persona que soy hoy en día y me ha hecho comprender tantas facetas de mi vida actual que es abrumador.
Esbocé la corta y desgraciada vida de Calisto, ese niño griego que no veía salida en una vida condicionada por los convencionalismos sociales de una sociedad, aparentemente avanzada pero que no lo dejaba amar, paradójicamente, a un igual por no ser igual...
Reviví las atormentadas vidas de Aiyana y Sara, cada cual desde su mundo: la sociedad Inca prehispánica y la Edad Media castellana. Dos mujeres que amaron y lucharon contra la sociedad en las que le tocó vivir.
Y con Khalil aprendí uno de los mensajes más bonitos desde el desierto arábigo: el del amor incondicional y eterno.
Con ellos vacié mi alma completamente y creé a Lucía un alter ego que no pasó por lo que yo sí pasé, porque a ella quise darle otra existencia menos traumática aunque amó a quien yo amé y sufrió lo que yo sufrí.
Porque todos ellos eran yo misma y desde la memoria y la creatividad quise construir una historia que sacara a la luz quien fui para descubrir quien soy.
Y aunque esas historias aún no están concluidas creo que era necesaria esta exposición pública que hago hoy para poder terminarlas. Porque si todos éramos el mismo alma, es necesario que yo haga las trancisiones de una vida a otra picando los billetes de mis personajes. No sé si realmente estoy preparada para hacerlo, porque a todos los descubrí, de todos aprendí, y a todos los amé... y que trancisionen implica matarlos para que esa esencia inmaterial que habitaba en esas existencias, pasen a la siguiente...
jueves, 2 de febrero de 2023
Dos ejercicios sencillos sobre UNA GOTA de 200 palabras
Me he despertado rodando libre sobre el cristal de una ventana lisa. He surgido del vapor de una olla de sopa que arde sobre el fuego. Sin saber cómo un elemento amarillo absorvente me ha envuelto y me ha dejado sonoramente sobre un lugar metálico y plateado. Todo se vuelve oscuro durante una eternidad en un túnel infinito. Muchas hermanas me acompañan y decidimos unirnos para viajar en esta aventura que no sabemos dónde nos llevará.
Nos cogemos de la mano y caemos en un lugar donde hay piedras y plantas que me ayudan a eliminar la suciedad que se me fue pegando.
Cada vez viajo más deprisa y voy cambiando de compañeras a medida que somos más y más. Salto con cada obstáculo que me encuentro.
Finalmente llegamos a un inmenso lugar donde ya somos millones de gotas provenientes de cientos de cañerías, arroyos, ríos y lagos. Se me pegan pequeñas trazas de residuos que me salan y comienzo a cabalgar en la cresta que forman millones de hermanas.
Estoy cansada y me relajo. El calor me atrae y quiero volar. Me dejo ir hacia el cielo y me diluyo en el aire a la espera de otro renacer.
jueves, 26 de enero de 2023
Descubrimientos
Se me ocurren mil cosas sobre las que escribir que pueden ser o no ser interesantes para el que llegue a este blog de motu propio o enlazado desde alguna red social. Supongo que mis visitantes o son personas que me quieren mucho y les gusta saber cómo va mi estado de ánimo, que suelo reflejar en mis escritos, o son personas que, por el contrario, solo llegan aquí para fisgar y tener argumentos para criticarme. A ambos grupos les doy la bienvenida y los invito a seguir. Como decía, se me ocurren muchas cosas sobre las que escribir que siempre se quedan en el tintero...
Una de ellas es sobre un descubrimiento que me ha venido sin pensarlo y que es difícil de interpretar por qué llega en este momento de mi vida. Es como mirar de soslayo una realidad a la que no estoy invitada pero que me incumbe muy profundamente y me hace replantearme si la brújula que me dirige está correctamente alineada con mi corazón.
Otra es mi novela... esa que comencé a escribir hace doce años y que decidió tomar las riendas de mi vida de nuevo hace un año. Me ha ido dirigiendo de una manera increíble hacia las realidades alternativas que voy construyendo internamente y que van dando vida a múltiples personajes que hablan, sufren, son felices, experimentan pérdidas y recobran las esperanzas. Una novela en la que mucha gente conocida tiene un papel aunque igual no sean tan reconocibles para sí mismos, porque he querido evitar los problemas que hablar de algunas personas en concreto podrían acarrearme, así que confío en que no llegarán a reconocerse en sus avatares.
A veces es un reto conjugar la realidad con la imaginación y llega un momento en que uno se confunde en si lo escrito pasó de verdad o solamente nació de un momento de inspiración clarificador.
Sin embargo los descubrimientos que me trae ese proceso han venido casi sin pensarlos y, me pregunto, ¿sería capaz de cambiar la realidad si en mis escritos proyecto mis deseos? Ese será mi nuevo reto para el año 2023: utilizar la capacidad infinita que tenemos los humanos para modificar la matrix hasta que se convierta en el lugar en el que queremos vivir, con las personas que amamos y facilitando la transición a la nueva realidad sin traumas.



