miércoles, 7 de julio de 2010

Cambiar por fuera

La muy malvada me ha sonreído esta mañana. Y su sonrisa ha sido correspondida por mí por una mueca de desagrado. Ella sabía que el día en que nos volviesemos a encontrar ella sería la triunfadora y yo la gran derrotada. El año pasado éramos buenas amigas y cada día ella restaba y yo sumaba en satisfacción.
Sí, me refiero a mi báscula, ese ser inanimado que tiene la capacidad de hacerme sentir bien o mal. Hacía meses que no me acercaba a ella. Me miraba de reojo cuando pasaba por su lado sin mirarla. Desde su rincón me lanzaba mensajes de advertencia y yo, inmersa en la vorágine de mi vida esquivaba su pérfida mirada.
Hoy por fín nos enfrentamos. En nuestro tira y afloja casi me vence. Pero no me derrotó. Y yo, orgullosa, se lo dije. Sin palabras. Mentalmente la reté. Tú o yo. Hoy me has podido, pero a partir de mañana cada vez que nos encontremos seré yo la ganadora. Venciste la batalla, pero la guerra la ganaré yo...

martes, 6 de julio de 2010

Mis 2000 visitas


Todos tenemos algo de egocéntricos. Creo que deber ser algo intrínseco de la naturaleza humana.
Aunque digamos que no, todos necesitamos que nos digan cuánto valemos. Y aún así, que esa necesidad queda cubierta, respondemos con inseguridad, aunque en el fondo estemos gozosos. ¿Quién nos entiende? Supongo que esto nos pasa porque no llegamos a conocernos verdaderamente, y tememos que los demás puedan llegar a ese descubrimiento antes que nosotros mismos. Y si alguien nos valora más de lo que nos valoramos nosotros, nos quedamos sin palabras, no sabemos reaccionar.
En estos días he recibido innumerables muestras de apoyo por parte de mis amigos de siempre y de los nuevos que se han ido incorporando en mi vida. Y me ha costado mucho creerme lo que me han estado diciendo insistentemente. Siempre me pregunto de dónde viene esta inseguridad que me domina desde siempre. Nunca he creído en mí, y supongo que parte de mis fracasos se han debido a esa incredulidad. Dudaba de mis posibilidades y me imagino que también ha habido elementos perturbadores en mi vida que han ayudado a afianzar esa falta de autoestima.
Supongo, (el suponer es fundamental para mí al ser un verbo que uso frecuentemente) que esas personas sabían cómo era yo realmente, y ante la posibilidad de que brillase por encima de ellos (sin considerarme para nada brillante) prefirieron embadurnarme de mierda (con perdón) para que yo no pudiera oler el verdadero olor de mis potenciales.
Estoy en el momento de la espera. Como en los últimos días de un embarazo estoy deseando que el tiempo pase para saber qué pasará. Y a fuerza de escuchar de mis amigos cuánto valgo, me he creído con posibilidades de lograr mi objetivo. No vuelo, mis pies están todavía sobre la tierra, pero creo que estos días son los únicos que me quedan para soñar. Después, con la resolución de esta duda no quedarán sueños, sino acciones. En caso positivo creo que empezaré a creer algo más en mí misma, porque será algo logrado, por fin, por mí misma. En caso negativo, tendré que prepararme psicológicamente para volver a aguantar las injusticias, y sobre todo, para no volver a creer a aquellos que se esfuerzan por hacerme pensar que soy una mujer que no vale. Creo que podré enfrentarme desde la honestidad aunque cuando el que tienes enfrente es un mediocre con aspiraciones de grandeza ser honesto sirve de poco. A no ser que aprendas a lamer traseros a lo que, por supuesto, no estoy dispuesta, tienes que aceptar que la manipulación te rodeará y tendrás que salir victoriosa cada día.
Empecé hablando del egocentrismo, y he continuado hablando de los manipuladores, pero voy a hacer el esfuerzo para acabar soñando. Soñar es maravilloso y me voy a permitir el lujo de seguir haciéndolo en los días que restan hasta saber para dónde sigue el camino.
Ah..y gracias por haberme visitado. Que tú leas esto me hace feliz cada día. Hoy hemos pasado de las 2000 visitas y el proyecto espontáneo de hace un año se ha convertido en un referente de mi vida. Y yo, como he dicho, tengo mi parte de egocéntrica y agradezco vuestros comentarios y muestras de cariño.

El día después

Ayer se cerró el ciclo del que hablaba hace unos días. Hoy es el día primero, el que marca el resto de mi vida, y solo me sale expresar, sentir, imaginar o soñar. Creo que no lo hice mal, y con ello doy valor a todos estos meses en los que he tratado de forjar una nueva persona en la misma cáscara de antes. Sé que he dado todo lo que tenía dentro para lograr un sueño y solo tengo que estar preparada para lo que venga. Quizás la vida siga por el mismo sendero que está marcado desde hace mucho, pero quizás ha llegado el momento de elegir cuando este sendero se bifurca y dependiendo del ramal que tomes tu destino será uno u otro.
Y llega el momento de las reflexiones, los replanteamientos nunca acometidos de la existencia vital. Y entra miedo ante las posibilidades.
Y es cuando admiro profundamente a aquellos personajes anónimos de la historia que hacían su petate y se lanzaban al descubrimiento del mundo sin apenas información. Los hombres y mujeres del siglo XVI lo dejaban todo y se aventuraban a un mar bravío y casi desconocido para tratar de conseguir una vida mejor. Sin embargo yo me siento como si llevase un ancla que está tan agarrada a la tierra que no me permite moverme hacia adelante. Por eso sueño, por eso escribo, porque mi mente sí es libre de imaginar sin que haya cadenas que me amarren. Solo espero encontrar la forma de alcanzar el hacha que me haga romper esas cadenas. En todos los aspectos. Necesito soñar más, creer que hay algo muy bueno esperándome ahí y solo tengo que estar abierta a la posibilidad del cambio. No quiero que todo esto sea solo un sueño. Necesito creer, sentir, volar y al mismo tiempo hacer que todos esos sentimientos se conviertan en realidad.

Definir el amor

Hoy me decidí por uno de los temas más complejos con los que se pueda enfrentar cualquier ser humano: Tratar de definir lo que es el amor. Y al señalar que es una acción humana descarto de una vez a todos aquellos seres humanoides pero que son inhumanos. El amor es humano, y el humano es cuerpo y alma. Por ello solo es amor lo que implica estos dos elementos, porque la parte corporal incluye desde el latido acelerado del corazón hasta la entrega más sexual que se imagine. El elemento más intangible e inmaterial es mucho más difícil de definir y delimitar.
No podemos hablar de amor en términos absolutos sino más bien como resultado de una serie de expectativas, experiencias, anhelos o sentimientos. El amor no se busca, sino que llega a tí cuando menos lo esperas. Y si el amor es hacia otro ser humano que es capaz de despertar en tí un deseo de comunión total, se convierte en una bomba que acelera tu corazón y te hace perder la razón. Porque el amor, se dice, no entiende de razones. Es, en sí mismo, irracional y cuando caemos víctimas de sus garras es casi imposible desatarse sin sufrir daño.
El amor implica entrega, se ama porque se ama, no porque se quiera amar pero para que esa comunión sea plena deseamos profundamente que el amor sea correspondido. Es como el sol que ilumina solo una cara de la luna, y nosotros queremos un sol paralelo que ilumine también el otro lado.
Es verdad, lo reconozco, es muy difícil definir el amor. Es más fácil sentirlo, soñarlo, imaginarlo y hasta olvidarlo...

miércoles, 30 de junio de 2010

Fin de ciclo

Algo hay en la boca del estómago que no me deja tragar. No identifico lo que significa pero presiento que algo va a pasar. No sé si a mí o a alguien conocido, pero esa sensación incómoda, de medio ahogo sigue persistentemente alejándome de mis obligaciones. Quizás es la sensación de la inminencia de un cambio. El ciclo de estudios está pronto a acabarse y de repente vuelvo a levantarme. Tras meses sentada, sin apenas actividad social o física que fuera más allá de teclear frente a la pantalla, y con la sensación de pensar que este año ha pasado volando, siento que la vida me está preparando algo nuevo. Me entran ganas de reírme, porque todavía todo no ha acabado. Me falta enfrentarme directamente a mi futuro y los miedos se van apoderando de mí cual plaga indestructible.
Cuántas veces en mi vida me he convertido en mi propia enemiga...Muchas. Anteponiendo tantas cosas a mí misma que cuando era consciente ya era demasiado tarde. Llevo luchando contra esa sensación todos estos meses en que mi mente me llevaba una y otra vez hacia el lugar que me dañaba, donde todas mis ilusiones laborales se habían frustrado. Físicamente mi cuerpo lo rechazaba. Era imposible acercarme, pero mi mente iba una y otra vez allí. Sentía el desprecio, la mentira, la desazón, la desilusión que mis compañeros me brindaban. Y siempre con la sensación de que yo no hice nada malo, nada de nada. No sé porqué hoy siento esto. Quizás porque quedan posibilidades, tanto para que me marche, como para que vuelva, y mi cerebro trata de enfrentarse ante ambas realidades.

Supongo que la vida me prepara un fin de ciclo, tanto positivo como negativo. Y ahí estaré de nuevo, tratando de sacar todo lo positivo que se pueda, porque hasta de un lodazal podemos extraer agua para beber, y archilla para crear...

domingo, 27 de junio de 2010

El azar

Estadísticamente no era posible. Tenía mucho de mi parte para que la suerte me acompañase, pero no lo hizo. La bolita no salió. Es más, no salió ninguna de las 23 bolitas que representaban los temas que yo dominaba. Y cuando eso pasó sentí como el corazón se me salía del pecho. No me lo podía creer. Tantas veces jugué con las bolitas en casa y siempre se asomaba una de las mías a saludarme y hoy, cuando más lo necesitaba, ninguna de las otras bolitas gemelas, aun extrañas, quiso saber de mí.
Pero esta vez no apareció la Irene derrotista. No. No desistí porque llevaba mucho tiempo de mi vida dedicado a ese momento y ninguna bolita iba a decirme a mí que había desperdiciado tantas horas de pasar con mis hijos porque ella, hoy, no quería verme la cara.

Y he escrito y he sacado todo lo que verdaderamente sabía. Se supone que esa prueba valora los conocimientos, y he sido consciente de que los tenía ahí dentro. El resultado ya no depende de mí. Este solo es el primer paso. En pocos días seré yo la única responsable. Habrá más bolitas, pero será de nuevo mi ilusión la que consiga que nada me derrumbe.

viernes, 18 de junio de 2010

La semilla o el fruto

¿Es la semilla la que hace al fruto, o es el fruto el que le da sentido a la semilla?. Está claro que sin una buena semilla raramente nacerán frutos aceptables.
Para forjar una personalidad que nos haga sentir orgullosos de nosotros mismos debemos mirar qué semillas sembraron en nuestra vida y qué parte de dichas semillas dejamos enraizar y fructificar. El resultado es nuestro presente y el fruto somos cada uno de nosotros.
Tras unos meses apartada de la docencia por diversos motivos hoy quería hablar de las semillas que planté a lo largo de mi carrera. Siempre puse mucho amor en cada uno de los proyectos de vida que pasaron por mis manos y procuré guardar para cada uno de mis alumnos y alumnas una semilla que los convirtiese en buenas personas. Puedo sentirme orgullosa porque los años me han demostrado que supe hacer mucho más que transmitir conocimientos a los chicos y chicas que me tocaron en suerte.
A veces, hasta cuando creemos que el suelo no es fértil porque las semillas que se sembraron antes que las tuyas no fructificaron, es necesario intentarlo. He visto florecer chicos y chicas en el transcurso de un año escolar. Eran alumnos a los que se les daba por perdido porque su actitud, su vida, su inseguridad o su falta de ilusión le señalaban como "Sin solución". Y esos chicos para mí eran retos. Fracasé en muchas ocasiones, pero hubo triunfos, triunfos maravillosos de los que siempre me sentiré orgullosa.
Pronto a terminar el curso quería dedicarle esta entrada a todos los seres humanos que me aportaron su inocencia, que aprendieron conmigo a crecer, que compartieron sus dudas y miedos conmigo y que me han hecho sentir una persona realizada.
Un abrazo muy especial para los que se marchan este año del colegio. Siempre os tendré en mi corazón.