sábado, 31 de julio de 2010

Románico


Como si de una emisora desintonizada y a media voz se tratase me llega el sonido del viento entre los chopos. Entre el susurro apagado me llega el sonido del río que a lo lejos, circula entre rocas cántabras. El sonido del cencerro de las vacas que pastan se diluye con los golpes secos que producen los bolos al chocar. Frente a mí, románico, a mi espalda el pequeño cementerio. La pequeña iglesia se alza robusta e inamovible. Sus piedras aparecen limpias, como si el tiempo no hiciese mella en ellas. Toda Cantabria aparece jalonada de sus hermanas y no puedo dejar de imaginar a los hombres que dedicaron su vida a la construcción de este edificio sencillo a la par de impresionante para que yo, un día de julio pudiese transmitir lo que su obra me provoca. En la iglesia de Sta Marina de Yermo nos han contado que hasta allí llegaron andaluces que huían de la conquista islámica y dejaron su huella con la figura de un Virgen que preside el ábside. En la iglesia de San Andrés de Cotillo que contemplo en este momento veo la esencia de esta tierra. Sus gruesos muros, sus pequeñas ventanas, la armonía de sus miles de piedras que dan forma a un edificio pequeño pero impresionante al mismo tiempo.
Debo seguir. Muchas iglesias más me esperan...

lunes, 26 de julio de 2010

Soltar lastres

No he querido herir, pero sé que lo he hecho. Desde la distancia las cosas se ven de manera diferente. Valoras lo que significa la paz y por nada del mundo quieres volver a lo anterior. Es mi oportunidad. La de volver a sentirme directora de mi propia vida. Muchas cosas han cambiado porque en esta fase mis hijos navegan en mi mismo barco, pero creo que era necesario que empezásemos a remar los tres solos. Muchas cosas se me van quedando grandes, pero sé que podré enfrentarlas y daré prioridad a lo que lo tenga. Lo que no es esencial se puede dejar a un lado. Pero necesito imperiosamente comenzar a andar sola, sin la losa que me ha ido anclando durante tantos años. Mis niños son parte de mí, y por ello los integro en mi futuro.
No he sido buena, no he utilizado el mejor medio para hacerlo, pero sé que de otra manera no me habría atrevido. Ya lo hice tantas veces y no sirvió de nada...
Cometí muchos errores en estos años de los cuales ya no merece la pena lamentarse. Lo triste sería seguir creando errores los próximos años y ello sí sería duro para mí. El tiempo corre inexorablemente. Ya voy a cumplir 43, la mitad de la edad que tenía mi padre cuando murió. En el mejor de los casos ya he vivido la mitad de mi vida. Seguramente haya consumido mucho más de mi tiempo. Y no quiero seguir con la sensación de que he perdido el tiempo, que no he buscado, luchado ni logrado la felicidad. Vuelvo a ser consciente de que la situación estaba pudiendo conmigo. Me miro al espejo y ya no me reconozco. Vuelvo a ser lo que no quería y debo quitarme los lastres para enfrentarme a mí misma. Siento herir a otros, pero más voy a lamentar si sigo permitiendo que la circunstancia me hiera a mí mucho más tiempo.

sábado, 24 de julio de 2010

Olores

No solo lo percibes por la nariz. Cuando te llega muchas partes de tu cuerpo reaccionan incontroladamente y puede provocar muchas más sensaciones de las que, a priori, pensamos.
Cuando es agradable el placer que sentimos puede provocar reacciones de especial ternura. Ocurre cuando te regalan flores y absorves el aroma de las mismas para fundirlo con unos sentimientos profundos e incontrolados. También cuando viene de un bebé pequeño. La mezcla de colonias, cremas y leche te hace abrazar al niño con una especial ternura. Cuando tus hijos crecen y vuelves a tomar un bebé en tus brazos, los olores que desprenden te hacen sonreir porque te recuerdan la felicidad que vivías en los momentos de conocimiento de tus propios bebés.
También es agradable sentirlo cuando estás hambriento. Hasta la comida más sencilla huele maravillosamente cuando se tiene hambre. En este caso los olores hacen que las tripas crujan literalmente. Pero no solo eso. El olor te lleva a una salivación excesiva, aumenta tu frecuencia cardiaca y solo cuando el hambre es saciada vuelves a tomar consciencia de tu cuerpo. Te ha hablado una parte salvaje del mismo que no acostumbras a dejar salir porque no esperamos a tener hambre para comer.
El olor del amor también es maravilloso. Cuando te enamoras de verdad identificas el olor del amado con una serie de reacciones físicas que indudablemente excitan todos los poros de tu piel. Y cuando el amor se muere, la memoria olfativa no olvida. En algunas ocasiones he tenido que volver la cabeza en la calle para idenficar a la persona que olía igual que mi primer amor. Su olor quedó grabado en mi mente y nunca he conseguido olvidarlo. Sí al hombre pero no el olor que desprendía. Y los recuerdos que te vienen asociados no son de la persona, sino de las sensaciones de felicidad que sentías en aquellos días de descubrimiento.
Igualmente hay personas que desprenden olores desagradables. Pueden provenir de su boca o de su cuerpo en general, pero te pueden provocar un rechazo involuntario del que no sabes como salir. Ante estas personas no sabes como reaccionar, porque por motivos de trabajo igual tienes que tenerlas cerca y se convierte en una tortura que debes aguantar sin poder manifestarla.
También hay lugares que huelen bien y lugares que huelen mal. Y no obligatoriamente están relacionados con momentos de felicidad o infelicidad vividos en ellos. Lugares con olor a humedad, a bajante, a sucio. Olores a antiguo, a pasado, a plástico, a desinfectante... Las personas que viven en estos lugares no son conscientes porque esos olores forman parte de ellos y ya nos los perciben. Los tienen tan incorporados a sus pituitarias que tampoco se toman las medidas para purificarlos.
Hay olores que evocan. El incienso a Semana Santa. El azahar a primavera. La dama de noche al frescor de una noche de verano, el chocolate caliente a madrugadas de Feria.
Una vez más escribo lo que siento. Hoy he venido a acompañar a los niños al cine. Los espero en un Vip y los olores que desprende este lugar me han hecho sucumbir ante un maravilloso Brauny hipercalórico cuyo olor se había metido en mi nariz.

martes, 20 de julio de 2010

Los conos


El primer encuentro es discreto. Te avisan de su llegada asomándose tímidamente. Poco a poco te van dirigiendo hasta limitarte el camino. Son los conos de la carretera. Entran sigilosamente en tu recorrido y su presencia indica que debes reducir la velocidad. Haz de aceptarlos porque te obligan a ello, pero realmente quisieras que no hubiesen aparecido nunca. En un momento su cadencia ordenada orienta tus pasos. No puedes ir más rápido, no puedes acelerar. Te ves obligado a obedecerlos y acabas viendo frente a tí la trasera de un camión. En el retrovisor ves como otro vehículo, desesperado, se arrima a tí sin posibilidades de pasarte.
La vida es algo igual. Creemos que somos libres de circular y durante un tiempo tenemos ante nosotros muchos minutos para vivir libremente. Pasamos de un carril a otro sin que nadie nos imponga un camino que seguir.
Pero acaban apareciendo los conos, esos condicionantes que acabarán orientando nuestras vidas hasta no dejar ningún rincón por el que escapar. No puedes volver atrás, porque han aparecido otras personas que te lo impiden. No puedes salirte hacia los lados, mirar a otras vidas y soñar, porque esos conos se agrandan como murallas y te obligan a seguir mirando hacia delante. El camión que circula impidiéndonos avanzar representa las obligaciones que nos hemos impuesto nosotros mismos y que no nos dejan avanzar al ritmo que queremos.
Y no nos queda otra que adaptarnos, bajar la velocidad y seguir el ritmo que el camión y los conos nos marcan. Durante el tiempo que sea, sin posibilidades de cambiar lo que hay. Sabes que antes o después los conos desaparecerán y los camiones que te guían se harán a un lado, pero no consigues ver durante tanto tiempo se alarga esa situación. Pueden ser dos kilómetros o veinte. No lo sabes.
Lo mismo pasa con la vida. Sabes que antes o después las cosas cambiarán, pero no sabes si será dentro de poco o mucho tiempo. Entre tanto hay que armarse de paciencia y seguir el ritmo. Igual encontramos un desvío que nos permita descansar de esa situación...

domingo, 18 de julio de 2010

Nuevos retos

Desde que hace casi un año empezara a escribir este blog nunca había dejado de publicar algo de lo que había escrito para él. Entendía que todo formaba parte de mi interior y si quería que me sirviese como vehículo de autoconocimiento debía publicar todo lo que salía de dentro. Sin embargo he decidido dejar de publicar las entradas que escribí el día 16 de julio. Ese día, esperando las notas de las oposiciones escribí una entrada que reflejaba mis esperanzas. Minutos después, en el mismo instituto, me sentí defraudada y en caliente, escribí otra entrada desde lo más profundo del dolor que sentía.
Después de aquel momento he estado pensando. Es cierto que todo el mundo me había avisado de lo difícil que era que aprobase en la primera ocasión y más por los motivos que me habían llevado a presentarme. Solo fueron unos pocos meses los que me hicieron entrar en contacto con el mundo de las oposiciones y desde mi desconocimiento y la falta de ayuda, traté de darlo todo. Realmente habría sido un milagro haberlo conseguido, pero en ese momento pensé que existían los milagros.
Así que he tenido que reestablecerme como persona desde ese día, he reflexionado y me estoy preparando para volver a trabajar. Creo que las cosas podrán ser diferentes porque yo soy diferente. Me he probado muchas cosas en este tiempo y sé lo que valgo. He descubierto que los sujetos de mi trabajo, mis alumnos, me aprecian y echan de menos y yo me debo a ellos. El que los compañeros no respondan como tales no depende de mí, allá ellos con sus conciencias.
Está claro que ya no soy la Irene débil de hace unos meses. Soy fuerte y tengo a mucha gente de mi lado. Y me siento capaz, e incluso creo que me llegaré a ilusionar con el nuevo curso.
Si de algo me ha servido todo el tiempo dedicado al estudio ha sido para aprender y creo que por ello ya ha merecido la pena. He sido consciente de lo que hacía mal y de lo que debería cambiar para que los resultados sean mejores.
Y desde ya, con tiempo por delante, prepararme para nuevos retos.
Uno de ellos me ilusiona mucho. Siempre he pecado de poca imaginación. Escribo lo que me viene a la mente de repente, sin planificar. Raramente sé de lo que voy a escribir cuando le doy al inicio del blog, pero siempre acaba apareciendo texto una vez que decido terminar. Así que he decidido escribir algo un poco más largo. Evidentemente no me pretendo escritora pero me ilusiona intentar escribir un pequeño relato. Mi mente no consigue parar de pensar y tras tantos meses dedicadas al estudio de la historia solo me apetece contar alguna historia que se desarrolle en algún periodo de los que he estudiado. Así que aprovecho este rincón para reclamar ideas que pueda incluir en mi relato. Mi imaginación es limitada, pero creo que sí soy capaz de dar forma a ideas ajenas. Queda mi petición universal. Puede que salga algo interesante.

jueves, 15 de julio de 2010

Nubes

Hoy vi una espiga en el cielo. Tumbada en el agua de la piscina miraba hacia el azul y apareció. Mis sentidos se acentuaron al oir el eco de mi respiración amplificado por el agua. Me mecía como si fuese un barco a la deriva, suavemente, en total paz y relajación. Todo desapareció, excepto aquella espiga que se fue formando con nubes blancas. Entrecerrando mis ojos conseguí formar otros dibujos con las nubes que surcaban el cielo sobre la piscina. Mi cuerpo se dejaba llevar por el suave roce del agua y en el vaivén las nubes formaban diseños diferentes. Daba para imaginar tantas cosas que evitaba parpadear para retener esas formas que el viento se encargaba de desbaratar...

miércoles, 14 de julio de 2010

¿Sí?

Su dringgg contínuo, de momento, te exaspera. Te interrumpe de algo importante que haces y sientes cierto fastidio por dejarlo y correr veloz a su llamada. Si no corres estás segura de que tu esclavito virtual contestará por tí y la persona que está al otro lado dibujará una mueca de fastidio en su cara. Así que desciendes por las escaleras como si te fuese persiguiendo un lobo por la montaña. Con el corazón en la garganta llegas antes de que toque el cuarto y último tono y casi asfixiada dices ¿Diga?
Lo que te digan en ese momento marcará tu estado de ánimo en los siguientes minutos...
Un "hola...la señora de la casa?" te pone directamente alerta o de mala leche.
Un "¿Irene?" te da curiosidad "¿Quién eres?", respondes.
Sí...atender el teléfono fijo de mi casa puede hacerme pensar hasta el punto de inspirarme una entrada de mi blog.
Porque cada vez que suena no sé lo que me espera después. Puede ser la llamada de una amiga de la que hace mucho que no sabes nada y de repente una sensación de alegría inmensa te recorre todo el cuerpo. Te cuesta hablar porque la sonrisa se ha clavado en tu cara y no sabes ni por donde empezar a preguntar. Son las llamadas que más me gustan.
También puede ser la llamada de rutina, la que sabes qué contenido tendrá ¿quién recoge a los niños en el cole? ¿tienes huevos, cebolla, pepino..etc, para prestarme? Esas las atiendes cortésmente porque en el hacer favor está la semilla de tener buenos vecinos.
A veces las llamadas son terribles, como las que anuncian esos anuncios de tráfico que me ponen siempre los pelos de punta. De esa solo recibí una, que anunciaba la muerte de mi padre, y durante mucho tiempo temí que se repitiese otra vez. Esas son las que menos me gustan.
Hace años añoraba recibir las llamadas del amado. Permanecía junto al teléfono fijo (porque los móviles eran un sueño todavía) deseando que ese aparatejo tintinease para mí. Esas llamadas eran la gasolina que necesitaba cada día para sentirme feliz y ahora, pasado el tiempo, pienso que debía haber tenido un mechero para haberme quemado a lo bonzo mientras esperaba aquellas llamadas llenas de palabras que derivaron en mentiras.
Es cierto que ahora usamos menos el teléfono porque nos comunicamos de otras maneras, pero no puedo evitar sentir emoción cada vez que mi teléfono suena.
Y ahora os dejo que sonó mi teléfono y tengo que oir el mensaje que hay en el contestador...

Esperando

Quedan apenas dos días.
Desde que terminé mi segundo examen he estado esperando.
Soy consciente de que dentro de dos días mi vida va a cambiar para bien o para mal.
¡Cuán cierto es el dicho que reza "la Esperanza es lo último que se pierde!. Desde que abrí mi Caja de Pandora he guardado celosamente la esperanza que me quedaba para mantenerme feliz hasta pasado mañana. Pero cuando salgan los resultados ya sabré qué camino me tocará seguir, el que avanza, o el que retrocede.
Ahora si miro hacia atrás todo lo veo negro. Solo percibo el frío y la oscuridad de los días de invierno en los que paradójicamente me encontraba en un infierno helado. Hacia adelante solo presiento la luz, una luz que orienta un futuro distinto, al menos forjado desde la constancia y la ilusión.
No quiero desesperar porque eso es lo contrario de esperar, pero la espera me desespera.
Trato de buscar fuerzas para aceptar que puedo volver al infierno porque es muy difícil conseguir un sueño la primera vez que se desea. Pero confio, rezo, ruego, clamo a todos los Dioses y Santos...
La espera me hace pensar, escribir, llorar, aventurar...Como en el cuento de la lechera sueño con que las cosas cambiarán para mejor, pero estoy viendo el martillo que amenaza el cántaro de mi leche y procuro andar de puntillas para que no caiga sobre mi.
Cuánto me gustaría poder escribir dentro de dos días que tengo motivos para seguir esperando, porque el martillo se ha olvidado de mí por un tiempo y mi cántaro sigue todavía de una pieza.
De todas formas, en caso contrario, espero contar con mis amigos para que me ayuden a recoger los cascotes y a reconstruir el cántaro para empezar a volver a soñar dentro de dos años.

Palabras

Dicen que por una mirada un mundo se puede dar. Con una mirada se pueden decir tantas cosas que a veces más vale esquivarlas para que los dardos que te envían no te hieran el corazón.
Y si con la mirada se ofrece un mundo, por las palabras ¿qué se puede conseguir?. Las palabras aclaran, te prometen, te seducen, te engañan, te someten y pueden cambiar la vida. Una mirada puede pasar sin ser percibida, pero las palabras, las que se dicen desde dentro, se clavan en el corazón y alegran o hieren sin igual.
Esas palabras, sus palabras, son saetas que taladran el alma...

El retrovisor


A veces nos convertimos en espectadores silenciosos. Desde mi coche observo como una vida se desarrolla a mis espaldas. Los protagonistas, ignorantes de mi presencia, hablan, ríen, se despiden o besan sintiendo que están solos en ese momento. Pero no, mi presencia muda perturba esa escena invertida. Para mí esos seres solo aparecen en mi retrovisor y sus miradas, sus gestos y su voz aparecen distorsionadas por el reflejo del espejo. Las vidas paralelas pasan por nuestro lado. Las observamos o las ignoramos según sea nuestra percepción de la vida. A veces envidiamos, otras respiramos de alivio. La vida que he visto en mi retrovisor es una vida normal y corriente. Apenas un instante me permite imaginar qué tipo de personas son esos humanos que espío sin querer mientras espero que mis hijos salgan de sus actividades.
A veces deberíamos pararnos más a observar, más que nada las pequeñas cosas que pasan a nuestro alrededor, porque de esas observaciones podemos aprender mucho. Hoy aprendí que un beso puede alegrar una cara que estaba triste. Y con ese gesto yo también he sonreído.

domingo, 11 de julio de 2010

Sentimiento español

Nunca pensé que algún día escribiría algo de corte tan político. No es que mis ojos no sean capaces de ver o analizar la realidad social y política que me rodea, sino que entiendo que cada persona es un mundo y hay cosas que pueden molestar si las expresas. Pero hoy me voy a atrever.
La radio me ha despertado este domingo con dos noticias. Dos noticias, a mi entender, muy contradictorias y ambas de gran trascendencia. Quiero decir con ello que desde hoy España será diferente y el día de hoy, para bien o para mal, marcará el futuro de este país en muchos y variados aspectos.
Uno de los asuntos destacados es la posibilidad al 50% de que España se convierta en campeona del mundo de futbol. Pocas veces en mi vida he visto tantas banderas de España colocadas en balcones y tal exaltación de pertenencia a España. Cuando yo era adolescente el llevar una bandera de España en tu carpeta o en una pulsera te tachaba directamente de facha. Podías ser duramente criticado e incluso agredido. Durante la Eurocopa de Portugal fui consciente de lo que significa sentir el orgullo de pertenecer a un país. En aquel viaje mis hijos y yo jugábamos a contar las banderas portuguesas que había en balcones, coches, camisetas o gorras de los portugueses y pasábamos de cientos todos los días. El otro día mi hija comenzó con el mismo juego en Sevilla y yo misma me sorprendí de como el conteo era incesante. Los españoles, por fin, se sentían orgullosos de serlo y lo proclamaban a los cuatro vientos.

Muy bien, esta mi reflexión sobre el sentimiento y orgullo de sentirse español en un momento tan especial en el ámbito deportivo, se ha visto inundada de matices muy diversos al seguir la otra noticia del día. Las banderas en Cataluña se han vendido mucho estos días. Ayer salió en televisión un reportaje elaborado en una tienda de telas de un municipio catalán que estaba haciendo su agosto en julio. El comerciante indicaba que por igual se estaban vendiendo las banderas catalanas y la española. En la tarde de ayer estaba convocada una manifestación catalanista que tenía como objetivo expresar su descontento ante la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña aprobado hace dos años en el Parlamento catalán e impugnado por algún partido político de corte "españolista". Esta noticia me impactó una vez más. Los catalanes se sentían por igual españoles y catalanes y entendí que el día de ayer, y sobre todo el de hoy, tendría que suponer para ellos un conflicto de intereses.
He de reconocer que desde que escuché a Laporta, expresidente del Barça, expresar unas intenciones de corte independentista, mi animadversión ante esa insistencia de Cataluña a la independencia ha aumentado mucho.
Las noticias de esta mañana de la radio indicaban que la manifestación había sido un éxito. Las cifras variaban, como suele pasar en este tipo de cosas, desde los cincuenta mil al millón cienmil participantes. Esto me hace ver los intereses que hay detrás y pienso que ya podría haber algo tecnológicamente más avanzado para saber cuanta gente está en un lugar con exactitud para no dar una sensación tan vergonzosa al comparar ambas estimaciones de participantes.
Con esto le estamos dando bases a todas las fuerzas para seguir defendiendo sus reinvindicaciones lo cual me parece que va en detrimento de la mayoría de las personas que vivimos, compartimos, trabajamos y disfrutamos España.
Me gustaría poder trasladarme a Cataluña para preguntarle a algunas de las muchas personas que estuvieron en esa manifestación si ellos se sienten españoles. Si hoy verán el partido de España contra Holanda, y si se alegrarán en caso de que España logre el título. Me imagino que la mayoría de la gente me diría que sí, que se alegrará, porque sus padres eran de Andalucía, de Extremadura o de la Mancha y que él se siente español. Entonces ¿porqué?. No logro entender.
Si realmente ese millón cien mil personas que viven en Cataluña quieren dejar de ser españoles ¿porqué disfrutan porque un equipo catalán gane una copa española de liga? ¿No sería mejor que los catalanes directamente jugasen su propia liga y acostumbrasen a los demás a verlos como independientes en ámbitos menos polémicos como el deportivo? ¿Porqué ese Laporta presenta una cara de hipócrita con una soltura que me da vergüenza ajena?.
Los españoles estamos orgullosos de serlo. No nos avergüenza colocar una bandera en nuestras casas, pero nos fastidia muchísimo que una parte de los nuestros nos rechacen. Y a los andaluces nos joroba mucho más, sobre todo porque sabemos que la mayoría de los habitantes de Cataluña son nuestros primos que emigraron allí cuando las cosas aquí se pusieron difíciles.
Es el momento de hablar de las campañas. Me refiero a esas campañas que nos han llegado a veces por email en contra de los productos catalanes. Reconozco que hasta ahora no me he preocupado de llevar a cabo ese boicot a los productos producidos en las provincias catalanas porque entendía que esas campañas iban encaminadas a fastidiar a los habitantes y estaba convencida de que la mayoría no estaba de acuerdo en la independencia. Hoy pienso distinto y me da mucha rabia. Es cierto que miles de catalanes se han manifestado a favor de que España se fracture y yo, como española solo siento deseos de venganza.
Si realmente el resto de los españoles no nos merecemos tener a los habitantes de Cataluña como paisanos ¿porqué los catalanes se van a ver beneficiados de mi consumo?. No, al menos yo no estoy dispuesta. Además mi radicalismo iría más allá. No solo no voy a consumir productos de Cataluña, sino que voy a hacer campaña para ello y defiendo que la Liga española de futbol rechace a todos aquellos equipos que aboguen por la independencia de Cataluña. ¿Qué no es políticamente correcto? Seguramente, pero yo no soy política. A penas soy una ciudadana española, orgullosa de serlo, que piensa que Cataluña a lo largo de la historia se ha visto beneficiada por el trabajo y la ayuda del resto de España y que ahora, que ese beneficio se ha materializado en una sociedad más avanzada del resto de España entiende que somos unos pobrecitos que le impedimos seguir avanzando y que por ello se quieren sentir nación independiente.
No sé, supongo que en el fondo estoy rabiosa, porque ya me joroba saber que el IVA que se cobra en Cataluña queda solo para los catalanes y sin embargo el que se cobra en el resto de España va para el saco común. Y ahora, con la subida del IVA, esos ingresos serán mayores.
Así que a partir de ahora mis visitas al Supermercado durarán más, pero haré el esfuerzo de mirar las etiquetas para comprar productos de la Mancha, de Castilla, de Andalucía, Canarias, Asturias, Galicia o incluso Francia e Italia y rechazaré todo lo que venga de Cataluña. Si realmente quieren sentirse independientes que lo sean económicamente, que jueguen su propia liga a ver qué tal le sienta al Barcelona de los miles de millones jugar contra el Granollers o el Lleida.
Creo que en el día de hoy, en el que los españoles nos sentimos orgullosos de serlo, deberíamos tomar una decisión común. No nos dejarán hacer una manifestación a favor de España, más allá de las que se relacionan con el futbol, pero hay que aprovechar la ocasión para decirle al mundo, que toda España es una, indivisible y orgullosa. Y si Cataluña no quiere formar parte de este proyecto, debe acatar las consecuencias económicas que suponen ese deseo.
Como sé que esta opinión será rechazada por muchos pido disculpas a quien se sienta ofendido, pero hoy he necesitado expresar mi opinión a este respecto. Espero que España gane y que el sentimiento de unidad y la razón, aniden definitivamente en todo el territorio y que los catalanes también se sientan orgullosos de sentirse españoles

sábado, 10 de julio de 2010

La huella

Se hunde el pie y sientes el calor. Descalza notas el contacto con la tierra, con lo básico, con la base. La arena de la playa se cuela entre tus dedos haciéndote sentir un granito más entre tantos. Es la misma que la del desierto aunque este no acaba en el mar. Allí no puedes consolar tus doloridos y achicharrados pies con el frescor del agua marina y aunque hermoso, el mero hecho de pensar en él en estos días de calor abrasador, te hace rechazarlo totalmente.
Cuando paseas por la playa y ves como tus pies van dejando huellas que pronto desaparecerán con el flujo de la marea, sientes que trazas un camino que podrás recorrer en sentido inverso. Pero nunca podemos volver sobre nuestros propios pasos, ni siquiera para volver a dejar otra huella sobre la anterior, que no nos salió bonita.
Aquella huella se fundió con el mar y ahí quedará para siempre. Solo podemos seguir adelante y tratar de marcar nuevas huellas, más bonitas y perfectas que nos hagan sentir orgullosos de nosotros mismos. Y aunque el mar se las lleve siempre nos quedará la satisfacción de haber plantado nuestros pies en la arena con la intención de hacerlo lo mejor posible.

Poema del sueño

MIras los labios que se mueven
los ojos dulces te miran los tuyos
el deseo contenido, las manos separadas,
tragas.
Se sueña despierto porque toca soñar
la realidad te domina,
el temblor te atraganta
hablas sin los labios
el corazòn late.
No ocupa el lugar el silencio
y si llega te arrebolas
y vale rebuscar un pensamiento
que evite la ocasión.
El tiempo pasó
huyò la pasión
se despide un beso deseado
anhelas, meditas.
Avanzas, permites
pero solo en el pensamiento.
Es un sueño.
Cuando llega la mañana
vuelves a ser el mismo.

Guadalquivir



La noche no acababa. En una Sevilla desierta un viernes de julio pasear por sus calles se convirtío en un lujo. Poca gente disfrutando de los múltiples veladores aguantó llegada la madrugada. A las dos Sevilla vacía me mostraba sus encantos en una noche plagada de conversaciones y buena compañía. El sonido de mis tacones sonaba como tamboril en el Rocío. Molesto pero evocador de historias.
La Encarnación, cambiada, me traía un recuerdo difuso del pasado a la memoria. Ya solo quedan los grandes árboles respetados que me vieron besar por primera vez. No queda la fuente, ni los bancos en los que nos sentábamos las niñas del Velazquez cuando quedábamos con los niños del San Isidoro a la hora del recreo. Aquello cambió, como todos nosotros hemos cambiado.
La calle Franco, desierta, me evoca la época universitaria. Allí estaba "Una noche en la ópera" y el "Salsaya" aquellos discobares en los que daba para beber, charlar o bailar. Cuántas veces bailé el "Devórame otra vez" de Lalo Rodríguez con personas de múltiples nacionalidades. Era la época en que se empezó a beber ron de caña y en el que la música salsa triunfaba en España. Hoy la calle parecía otra.
Y cuando he visto el Guadalquivir no he resitido sentarme en su orilla. Mis pies, colgando hacia el abismo negro de sus aguas. y Triana al fondo me recordaba las tardes que paseaba junto al río hace mil años. En Chapina, el tapón que el río tenía en el lugar donde está ahora el puente del Cachorro, había un parque donde la pandilla se reunía a veces para charlar durante horas. Y anoche hablé y hablé. Evoqué tanto pasado que mis sueños han estado plagados de recuerdos.
No recordaba esa Sevilla y anoche el paseo fue más que un pasar por las calles, fue una vuelta a mi pasado y a todas las sensaciones que un día ya sentí.

viernes, 9 de julio de 2010

Correteo refrescante

Los niños, entusiasmados ríen cuando las cosquillas y el frescor les envuelve. Los adultos esbozan sonrisas y en sus caras se refleja el placer que supone un baño en plena calle.

Cuando lo he visto no he podido resistirme y he ido, veloz pero contenida, a refrescarme bajo esas aguas. Lo reconozco, aunque me cueste. Ha sido un acierto poner microaspersores en la Alameda de Hércules de Sevilla. A las diez de la noche se marcan 37 grados en el termómetro, y toda la ropa sobra. Pero una vez mojada el aire cálido se siente de otra forma. El sentarse en el velador, bajo el influjo de las microgotas, para tomarse una tapa a esta hora de la noche se convierte en un verdadero placer. He salido y casi me siento extraña. Sin prisas, observando la gente pasar y sintiendo como la noche cae tarde, en esta Sevilla que acabo de redescubrir.

Los cambios

Hoy me he dado cuenta de lo complicado que es hacer que las cosas cambien al ritmo que tú quieres. He decidido poner mi cama en la orientación contraria a la que estaba, y pensé, "eso lo puedo hacer yo sola y en unos minutos". Así que, manos a la obra, desmonto la cama y la giro...Y claro, los enchufes cambian, y la televisión que me ayuda a dormir cuando mi cerebro no deja de cabilar, está justo encima de mi cocorota. Bueno..No será tan difícil. Quita el soporte, mueve la tele y el tdt y oh, no llega el cable de la antena. Bueno..lo empalmo con otro...Asi, cosa tras cosa llevo toda la mañana agujereando techo, moviendo cosas y el cuarto está hecho un auténtico asco. Sí, estoy de vacaciones, pero si difícil es mover un cuarto, cuán difícil será mover toda una vida. Llevo moviendo muebles todos estos meses. Espero que se pueda construir una casa nueva, en mi interior, una vida nueva, en mi exterior, pero si tan complicado es no sé cuándo terminaré de moverlo todo.

jueves, 8 de julio de 2010

Fluye el tiempo

Se tomó la decisión sin pensar. Hay que hacerlo, antes o después y realmente no merece la pena esperar a después. La curiosidad manda. El tiempo pasa y no lo podemos retener con nuestras manos. Lo que no hagamos hoy...se queda sin hacer. El mañana está tan cerca que pasa por nuestro lado hasta convertirse en ayer. Ya pasó el día de hoy y lo que viví fue tan importante que lo recordaré siempre como el día que tomé la decision. Sin pensar, sí, pero con consecuencias...

Juegos infantiles


Hoy volví al presente. Ayer, por un momento sentí que mi casa se llenaba de pasado. Los niños, por grupos jugaban a juegos de mesa según las edades. Dos grupos de cuatro niños llenaban mi salón, y durante media hora fui feliz al ver que los niños, por fin, jugaban a juegos de niños.
Pero hoy todo cambió. Diez niños, apelotonados en el sofá buscaban un espacio para ver la tele...dichosa tele. ¿Puedo jugar a la ds?, ¿me prestas el ordenador???...Uf..al final tuve que rendirme. Bajé la wii del horno de mi casa (mi sobrado), y he elaborado un turno por escrito para evitar problemas. Ahora vuelven a ser felices, ya que consiguieron la máquina, pero al menos he conseguido que se respeten los unos a los otros cediendo un espacio de su tiempo para que jueguen los demás, aunque sea a la dichosa wii.

Cuán diferente era nuestra vida de niños. Nos conformábamos con poco y éramos tantos que si nos juntábamos dos familias daba de sobra para jugar a lo que fuese. El coger, el matar, el pañuelito, al cielo voy, a saltar a la comba, el elástico..., uf...me acabo de acordar de aquella cantinela que debíamos soltar cuando éramos atrapados en el coger.."Salvadme por la Virgen del Carmen...." ya está otra vez mi cerebro haciendo de las suyas.
Me acuerdo de jugar al teje, dibujabamos un diseño de rectángulos en el suelo y arrancábamos (esa era la realidad) un trozo de loseta del suelo para que nos sirviera de piedra. El vivir en el colegio, con todo su espacio, daba para mucho, pero nos privaba de jugar en la calle por lo que el acceso a piedras de verdad era limitado. En cierta medida eso provocó que viviéramos en un micromundo que se reducía a las relaciones con nuestros primos y nos privó de forjar amistades externas.
El matar se me daba muy bien. Aún a riesgo de que esta frase se malinterprete, solía pillar la pelota que me amenazaba y era bastante buena cuando me tocaba darle a alguien del equipo contrario. En el colegio de monjas donde estudié se hacían competiciones de matar lo cual me hace pensar en lo políticamente incorrecto que sería ahora y en lo antipedagógico que es enseñar a los niños a matar, aunque sea un simple juego de pelota...
Sin embargo ya no se juega a la rueda churumbel quien se ría va al cuartel..., ni al Miguel miguel miguel da la vuelta del derecho...miguel miguel da la vuelta del revés..una dos y tréssssss. Esas actividades van camino de la desaparición.
Supongo que parte es culpa nuestra, de los adultos que preferimos estar escribiendo en un blog mientras los niños se entretienen y no nos dedicamos a organizarles actividades. Buscarles una cuerda para que tiren de ambos lados y acaben desparramados por el suelo, saltar a la comba, jugar al escondit o al coger. Seguro que ellos, como nosotros, valorarían esos juegos, por lo que pienso que el problema es que el presente ha privado a los niños de la capacidad de organizar su tiempo y de disfrutar de lo más simple. Quizás son niños por fuera, pero han perdido una parte de su niño interior.

miércoles, 7 de julio de 2010

Cambiar por fuera

La muy malvada me ha sonreído esta mañana. Y su sonrisa ha sido correspondida por mí por una mueca de desagrado. Ella sabía que el día en que nos volviesemos a encontrar ella sería la triunfadora y yo la gran derrotada. El año pasado éramos buenas amigas y cada día ella restaba y yo sumaba en satisfacción.
Sí, me refiero a mi báscula, ese ser inanimado que tiene la capacidad de hacerme sentir bien o mal. Hacía meses que no me acercaba a ella. Me miraba de reojo cuando pasaba por su lado sin mirarla. Desde su rincón me lanzaba mensajes de advertencia y yo, inmersa en la vorágine de mi vida esquivaba su pérfida mirada.
Hoy por fín nos enfrentamos. En nuestro tira y afloja casi me vence. Pero no me derrotó. Y yo, orgullosa, se lo dije. Sin palabras. Mentalmente la reté. Tú o yo. Hoy me has podido, pero a partir de mañana cada vez que nos encontremos seré yo la ganadora. Venciste la batalla, pero la guerra la ganaré yo...

martes, 6 de julio de 2010

Mis 2000 visitas


Todos tenemos algo de egocéntricos. Creo que deber ser algo intrínseco de la naturaleza humana.
Aunque digamos que no, todos necesitamos que nos digan cuánto valemos. Y aún así, que esa necesidad queda cubierta, respondemos con inseguridad, aunque en el fondo estemos gozosos. ¿Quién nos entiende? Supongo que esto nos pasa porque no llegamos a conocernos verdaderamente, y tememos que los demás puedan llegar a ese descubrimiento antes que nosotros mismos. Y si alguien nos valora más de lo que nos valoramos nosotros, nos quedamos sin palabras, no sabemos reaccionar.
En estos días he recibido innumerables muestras de apoyo por parte de mis amigos de siempre y de los nuevos que se han ido incorporando en mi vida. Y me ha costado mucho creerme lo que me han estado diciendo insistentemente. Siempre me pregunto de dónde viene esta inseguridad que me domina desde siempre. Nunca he creído en mí, y supongo que parte de mis fracasos se han debido a esa incredulidad. Dudaba de mis posibilidades y me imagino que también ha habido elementos perturbadores en mi vida que han ayudado a afianzar esa falta de autoestima.
Supongo, (el suponer es fundamental para mí al ser un verbo que uso frecuentemente) que esas personas sabían cómo era yo realmente, y ante la posibilidad de que brillase por encima de ellos (sin considerarme para nada brillante) prefirieron embadurnarme de mierda (con perdón) para que yo no pudiera oler el verdadero olor de mis potenciales.
Estoy en el momento de la espera. Como en los últimos días de un embarazo estoy deseando que el tiempo pase para saber qué pasará. Y a fuerza de escuchar de mis amigos cuánto valgo, me he creído con posibilidades de lograr mi objetivo. No vuelo, mis pies están todavía sobre la tierra, pero creo que estos días son los únicos que me quedan para soñar. Después, con la resolución de esta duda no quedarán sueños, sino acciones. En caso positivo creo que empezaré a creer algo más en mí misma, porque será algo logrado, por fin, por mí misma. En caso negativo, tendré que prepararme psicológicamente para volver a aguantar las injusticias, y sobre todo, para no volver a creer a aquellos que se esfuerzan por hacerme pensar que soy una mujer que no vale. Creo que podré enfrentarme desde la honestidad aunque cuando el que tienes enfrente es un mediocre con aspiraciones de grandeza ser honesto sirve de poco. A no ser que aprendas a lamer traseros a lo que, por supuesto, no estoy dispuesta, tienes que aceptar que la manipulación te rodeará y tendrás que salir victoriosa cada día.
Empecé hablando del egocentrismo, y he continuado hablando de los manipuladores, pero voy a hacer el esfuerzo para acabar soñando. Soñar es maravilloso y me voy a permitir el lujo de seguir haciéndolo en los días que restan hasta saber para dónde sigue el camino.
Ah..y gracias por haberme visitado. Que tú leas esto me hace feliz cada día. Hoy hemos pasado de las 2000 visitas y el proyecto espontáneo de hace un año se ha convertido en un referente de mi vida. Y yo, como he dicho, tengo mi parte de egocéntrica y agradezco vuestros comentarios y muestras de cariño.

El día después

Ayer se cerró el ciclo del que hablaba hace unos días. Hoy es el día primero, el que marca el resto de mi vida, y solo me sale expresar, sentir, imaginar o soñar. Creo que no lo hice mal, y con ello doy valor a todos estos meses en los que he tratado de forjar una nueva persona en la misma cáscara de antes. Sé que he dado todo lo que tenía dentro para lograr un sueño y solo tengo que estar preparada para lo que venga. Quizás la vida siga por el mismo sendero que está marcado desde hace mucho, pero quizás ha llegado el momento de elegir cuando este sendero se bifurca y dependiendo del ramal que tomes tu destino será uno u otro.
Y llega el momento de las reflexiones, los replanteamientos nunca acometidos de la existencia vital. Y entra miedo ante las posibilidades.
Y es cuando admiro profundamente a aquellos personajes anónimos de la historia que hacían su petate y se lanzaban al descubrimiento del mundo sin apenas información. Los hombres y mujeres del siglo XVI lo dejaban todo y se aventuraban a un mar bravío y casi desconocido para tratar de conseguir una vida mejor. Sin embargo yo me siento como si llevase un ancla que está tan agarrada a la tierra que no me permite moverme hacia adelante. Por eso sueño, por eso escribo, porque mi mente sí es libre de imaginar sin que haya cadenas que me amarren. Solo espero encontrar la forma de alcanzar el hacha que me haga romper esas cadenas. En todos los aspectos. Necesito soñar más, creer que hay algo muy bueno esperándome ahí y solo tengo que estar abierta a la posibilidad del cambio. No quiero que todo esto sea solo un sueño. Necesito creer, sentir, volar y al mismo tiempo hacer que todos esos sentimientos se conviertan en realidad.

Definir el amor

Hoy me decidí por uno de los temas más complejos con los que se pueda enfrentar cualquier ser humano: Tratar de definir lo que es el amor. Y al señalar que es una acción humana descarto de una vez a todos aquellos seres humanoides pero que son inhumanos. El amor es humano, y el humano es cuerpo y alma. Por ello solo es amor lo que implica estos dos elementos, porque la parte corporal incluye desde el latido acelerado del corazón hasta la entrega más sexual que se imagine. El elemento más intangible e inmaterial es mucho más difícil de definir y delimitar.
No podemos hablar de amor en términos absolutos sino más bien como resultado de una serie de expectativas, experiencias, anhelos o sentimientos. El amor no se busca, sino que llega a tí cuando menos lo esperas. Y si el amor es hacia otro ser humano que es capaz de despertar en tí un deseo de comunión total, se convierte en una bomba que acelera tu corazón y te hace perder la razón. Porque el amor, se dice, no entiende de razones. Es, en sí mismo, irracional y cuando caemos víctimas de sus garras es casi imposible desatarse sin sufrir daño.
El amor implica entrega, se ama porque se ama, no porque se quiera amar pero para que esa comunión sea plena deseamos profundamente que el amor sea correspondido. Es como el sol que ilumina solo una cara de la luna, y nosotros queremos un sol paralelo que ilumine también el otro lado.
Es verdad, lo reconozco, es muy difícil definir el amor. Es más fácil sentirlo, soñarlo, imaginarlo y hasta olvidarlo...